por Gustavo Bravo

 

September 2008
M T W T F S S
« Aug    
1234567
891011121314
15161718192021
22232425262728
2930  

Twitter

Twitter

Twitpic

Comentarios recientes

Tags

Last Fm

Links:


Archivo

License: Creative Commons

leer
leer

RSS Suscribirse

Meta

Flickr photos

Análisis de Referencia

Prefuse 73 - Preparations

Prefuse 73 - Preparations

Un elepé que debe ser escuchado a conciencia. No es ni el mejor ni el más accesible de sus trabajos, apto únicamente para los que nos interesamos hasta por las migajas que va dejando en el plato. Parece que Scott Herren no sabe o no quiere salir de los laureles conceptuales que le brindó el clásico One word extinguished (su obra magna) por su frescura y contundencia, y seguimos viviendo de los restos que deja el cometa de hielo…

Su tercer álbum, Surrounded by Silence, ya les parecía a muchos un disco con más de lo mismo pero con colaboraciones vocales, Preparations les parecerá sin duda más de lo mismo…

Y es que casi ninguna de sus instrumentales posteriores a logrado causar la emoción y el impacto con el que nos sorprendieron One word extinguished (Outtakes incluidos), aunque siga sonando a Prefuse 73 (eso siempre), parece que o a nosotros ya no nos suena tan interesante, o Herren ha perdido algo de lo que tenía.

Aunque el largo deja momentos interesantes y en general se aprecia una vaga intención de mostrar más abiertamente el sampleo con el que se trabaja (lo cual es algo al menos diferencial con respecto a los otros trabajos), escucharlo entero puede requerir alguna que otra torta intencionada sobre nuestros carrillos para evitar distracciones.

Por momentos interesantes me refiero a “Beaten Thursdays” o al single “The class of 73 bells”, en el que colaboran las voces de School of seven Bells, dejando claro que la mejor parte del trabajo de Prefuse 73 consiste en el estudio vocal o en la aplicación vocal como sample para crear música, texturas, sonidos y sensaciones.

Y es que, de entre tanto sonido, lo que realmente destacan en el disco son las apariciones humanas dejando caer gritos, alaridos, insultos, diálogos tarantinianos o meros susurros, entre auténticos desiertos de desidia y aburrimiento sonoro… Y es eso precisamente lo que nos hace recordar tiempos mejores en su música.

Aún así, su sonido sigue siendo de las mejores elecciones para caminar por calles iluminadas e infestadas de almas errantes en madrugadas de soledad. Eso sin duda.

My Love/Sexyback

El título del último disco de Justin Timberlake intenta responder a una dualidad musical, a una simbiosis entre el sonido dance y la canción de amor. Lo que en un principio iba a ser un doble disco bien diferenciado entre ambas partes (Future sex/Love sounds) se editó el año pasado como una colección de ritmos y voces arrojados a un lienzo que se empapa sin demasiado sentido, aunque con una selección exquisita.

El álbum cuenta con varios cortes interesantes, y con dos singles que pasarán sin duda a la historia de la música contemporánea: My Love y Sexyback, que se registran bajo un concepto neosoul electrónico que derrocha elegancia, detalle y complejidad.

Timbaland, el productor musical de ambos, ha sabido componer ritmos rotos sobre texturas y luminosidades sintetizadas que buscan la calidez en lo plástico y lo bailable en lo arrítmico. La calidad de las composiciones abraza la voz aguda de Timberlake, dejando espacios para sintes, acordes eléctricos y bombos digitales por donde parece que ya no cabe nada….

My love responde a esa dualidad que busca el artista, nadando entre dos aguas: el ritmo bailable y las declaraciones de afecto, así, en un tren futurista que se dirige a 2046, escribe una sinfonía y una carta de amor en la misma cartulina, mientras la luz y la oscuridad ponen ritmo a los acordes fluorescentes que parecen carecer de cualquier nota, blanca o negra. Solo es sonido o silencio. Calor o frío. Elegancia minimalista escrita en binario. El preludio a la canción (dirigido sobre fondo negro en el video) lleva el título Let me talk to you, y ha sido registrado en el libro Guinness como el más largo jamás hecho. El single despega con la luz blanca y se deja caer poco a poco sobre la voz de Timberlake.

Sexyback se forma a partir de texturas, golpes sintéticos y morbo ácido, que giran gravitatoriamente alrededor de una caja que cae para poner un orden entre voces y sonidos, que por separado no dicen demasiado, pero que juntos forman una instrumental casi visionaria. Entre cristales de discoteca, hormigón, balcones y art deco se mueven historias de orgullo, celos y sexo explícito en torno a la arritmia. Elena Anaya le regala la noche de su vida a Timberlake, mientras los demás intentamos bailar sin mirar demasiado. Aunque si no miras es porque te obligas a no hacerlo, como el mejor de los escotes. El futuro no implica ser mejores personas. Decadencia y sintetizador componen el horizonte que se asoma. Reservemos nuestra mejor corbata para la ocasión.

El sonido de un fluorescente que estalla… mientras la abrazas a ningún ritmo, y bailas descalzo en la habitación…

M.I.A. - Kala

Kala es la mejor de las secuelas de un sonido instalado por Arular, El Disco del 2005, y que no solo cumple expectativas, sino que las supera. La inventora de un género propio hace volar por los aires todos los ingredientes rítmicos, sintéticos y exóticos que propiciaron el impacto mundial de su primer disco. Volviendo a casa para echar mano de sus raíces y mezclar en la producción percusiones imposibles con manipulaciones sintetizadas que elevan su voz hasta el éxtasis del karma, en Kala podemos encontrar desde fiestas en barriadas asiáticas, pasando por orgías de colores fruto del LSD, hasta canciones silbadas al viento alrededor de un corro de niños que hacen percusión con restos de armas encasquilladas. La denuncia del baile invade de nuevo los cascos.

El disco abre con “Bamboo Banga“, un despiece de ritmos progresivos que nos introduce en el torrente afroelectrónico que explota en “Bird Flu”. Los sonidos vienen de todas partes y M.I.A. bucea entre ellos dejando caer sus frases lapidarias, “mientras el de los tambores hace su mierda como el de Makarena”, enlazando metáforas revolucionarias con coches de lujo, que en algún momento nos pasan por encima, fundidos con el ritmo, y es que Kala consigue la hipnosis rítmica de Arular desde el primer tema.

Describo su “Gripe aviar”, mientras los pies me bailan solos. Un ritmo increíble digno de danzas tribales para invocar al más pagano de los dioses o para correr por encima de la brasas con los pies descalzos. El productor de la mayoría del recorrido, Switch, deja que sea M.I.A. la protagonista de la producción de uno de los mejores temas compuestos a partir de percusión étnica de los últimos años. Mientras las voces de la barriada dejan caer gritos de niños y alaridos de gallinas en una locura casi zoológica.

Y así empieza todo. El disco se consagra con dos singles más. El segundo de ellos, “Boyz”, ha sido descrito por Juan Manuel Freire (RDLX) como “un latigazo electro-ragga-baile funk que debería haberse erigido en la única canción del verano en todas partes del mundo contra las horteradas de rigor. (…) Imposible quedarse quieto cuando nuestra guerrillera comienza a rapear. (…) Una delicia directa, pero también marciana. ¿Demasiado? Bueno, el mundo real se lo pierde”. Y a lo que nada tengo que añadir…

El tercer single-clip es una versión de un clásico indio, “Jimmy”. Quizá el tema más dance, pachanguero y sin dudar pegadizo. No os perdáis la estética del videoclip de un tema con historia propia y razones para existir dentro de Kala.

Mi madre solía alquilarme como animadora de fiestas durante la guerra. En India lo máximo que puedes esperar por tu cumpleaños es una caja de galletas de chocolate McVite y bailando en fiestas comías esas galletas cada vez que ibas.
Tenía una pequeña radio, y con una capucha y una guitarra de cartón cantaba “Jimmy” y hacía mis coreografías.
Hace poco volví a India y sonó en el hotel donde me alojaba. Enseguida pensé “Oh, Dios, es mi jodida canción”.

Por si os interesa saber más sobre esta canción, “Jimmy Adja“, fue uno de los singles de la BSO de la película Disco Dancer (1983), una de las tantas que produce Bollywood, la versión india de los estudios de cine más conocidos, y que curiosamente produce muchas más películas que su “homónimo”.

Lanzar los tres singles como los primeros temas del disco podría parecer arriesgado a priori, pero el conjunto de los temas resisten el asedio con confianza, ya que en los 12 cortes de Kala no hay ni un sólo segundo de relleno. El disco tiene varias incursiones en el hip hop electrónico en temas como “20 Dollar” o “Mango Pickle down river“, que bien podría ser del próximo disco de Quasimoto, con todo mi respeto a la vocecilla de los jóvenes Wilcannia Mob, un grupo de rap de chavales aborígenes, que le dan al flow y al didgeridoo. Por otra parte lo conforman temas que continúan la fiesta electro enfermiza como “XR2” o “World town“, donde las recortadas cargadas marcan el ritmo a los gritos de guerra que M.I.A. lanza cual sargento. Y es que construir un estribillo cantado por niños a lo Matilda mientras suanas disparos, para hacer un llamamiento por la situación infantil en el mundo, como hace en “Paper planes“, sólo se le podría ocurrir a ella.

Kala cumple soberbiamente las expectativas, no traiciona y profundiza en un estilo propio. Responde ante los fans de su primer trabajo con Diplo, una maqueta muy recomendable que sacó en 2004, introduciendo a éste en la producción de “Hussel”, y las colaboraciones de un desconocido africano y Timbaland ponen las guindas de denuncia y lujo de sonido respectivamente, que M.I.A. parece manejar ya como nadie.

No os perdáis su web. Imprescindibles gafas 3D y un bote de analgésicos.

Common - Finding Forever

Peter Pan buscaba Nunca Jamás. Common busca esa condición inherente en la música que perdura y resiste el paso del tiempo. Posiblemente él ya lo haya encontrado en discos anteriores y en este caso sólo se vea contrariado porque no encuentra las llaves, y en realidad es eso lo que busca. Finding Forever está encadenado a la inercia a la que somete el planteamiento del productor de casi el 90% de la obra, Kanye West, que en ánimo de buscar la pegada inmediata y el sample perfecto, pasa por alto ese deseo del vocalista de perdurar en el tiempo.

Este trabajo consigue el estímulo inmediato, eleva la voz de Common y le garantiza un éxito impecable en el directo. Pero este trabajo no va a sobrevivir a la erosión en los cascos, ya que esa condición de hit tatuada en toda canción que produce West implica que lo que por un lado sube por el otro debe bajar.

West asegura haber intentado acercarse al sonido de J Dilla, aunque yo aún estoy buscando ese acercamiento. Y es que ni siquiera en el track “So far to go” en el que se utiliza el mismo sample de Isley Brothers que utiliza Dilla en Donuts, es incapaz de transmitir el sonido, si quiera el concepto, que el genio de Detroit conseguía. Lo que demuestra que ya no es sólo la selección de samples y su utilización lo que fundamenta aquello de “Dilla change my life”… Las cosas empiezan a encajar y el tiempo pone a cada uno en su lugar.

Lo que no se sabe es donde estará el lugar de este trabajo en el tiempo, que desde luego no encuentra ese “Forever”. La producción condena a la voz más respetada, y a una de las pocas lenguas profundas que hablan sobre temas trascendentes, a una fiesta de estudiantes con mezclas en vasos de plástico. La elegancia deja paso a la frescura, en una voz que nunca pretendió sonar fresca, y que tampoco debería seguir luchando por ello en esta dirección. Otro disco así, que continúe la línea de “Be”, su anterior trabajo producido también por West, implicaría perder por explotación lo único que puede denotar algo de interés en este concepto, un Common rejuvenecido por el nuevo amigote de juergas. Las esperanzas puestas en que “Like water for Chocolate”, el techo de la carrera de Common, volviese de alguna manera reencarnado en la producción de Kanye West se difuminan poco a poco… Lilly Allen no es Eryca Badu… West quiere ser Dilla, pero no puede… Los scratches de Dj Premier en el track “The game” no hacen sino recordarnos más aún “The 6th sense” y lo cierto es que los que llevamos tanto tiempo siguiendo de cerca la carrera de Common le miramos como lo harían los padres que dicen aquello de “Si esto es lo que quieres… lo entendemos, pero… Creemos que no es lo mejor para ti”.

El primer single que aventuraba la línea de disco emplaza a Common en “The People”, una canción sobre los porqués en la que es capaz de demostrar que flow y sentimiento pueden ir de la mano, siempre y cuando no antepongas los billetes. Jay-z dijo una vez que le gustaría escribir letras como las de Common, aunque prefiere vender discos… Esa es posiblemente la diferencia entre el Mc de Chicago y el resto del rap mainstream norteamericano… “We do it for the people”.

El fenómeno Myspace británico se ha colado, no se sabe muy bien cómo, en este single por el que se dejan caer su cara bonita y un estribillo pegadizo sin muchas florituras ni intenciones de buscar nada más que eso. Hubiera sido interesante que Lilly Allen hubiera transmitido algo de su sonido al track, así no tendríamos que irnos al tracklist para averiguar que es ella la que canta…

En este video el de Chicago explica algunas características del proceso de composición del track “Southside”, producido por West y rapeado a medias entre éste y Common. Una mezcla de voces que demuestra funcionar tanto en directo como en estudio, casi más en lo primero que en lo segundo. Quizá la mejor instrumental del disco. Al parecer fue utilizada en un anuncio promocional del equipo de fútbol americano de Chicago (para el que le interese el dato).

Por último el video del tercer single del disco. En el que colabora Dj Premier, en al menos un estribillo de los cuatro que firma…

Creo firmemente que no se han elegido bien las canciones susceptibles de ser elevadas a clips. Los mejores tracks del disco son sin duda “I want you“, el que produce Will.i.am (¿lo he escrito bien?), componente de Black eye Peas, en el que utiliza un sample muy bien traído de Bob James de su “Feel like making love”, sobre el que compone si colaboración vocal en el estribillo, y el track “Misunderstood” que samplea el clásico de Nina Simone “Don´t let me be misunderstood”. Estos temas quizá sí encuentren el “Forever” que tanto ansía el artista…

Can we get together? I really wanna be with you…

Una de las joyas a las que me gusta recurrir en esas tardes en las que el mundo te deja escuchar música, y no sólo oírla, es un vinilo de Madonna. Una asidua en mis mixtapes. El single del que os hablo consigue de verdad transportarme a otra parte. Yo que suelo imaginar colores en las instrumentales, no recuerdo uno con más tonalidades por segundo que este tema. Es capaz de hacerme pasar por muchas fases y sensaciones en los apenas cinco minutos que dura. Es difícil explicar la sensación, pero el sonido que concentra, las texturas y los colores me parecen algo maravilloso. Fuera de lo normal. La mejor forma de hacerlo para mí es: tumbado, con unos cascos bien grandes, dejando que la aguja gire y cerrando lo ojos. De verdad que es mágico. Pensaréis que estoy loco. Puede que lo esté.

“Get together” ha sido el tercer single de Confessions on a dance floor (2005) editado en Europa. Warner decidió que el décimo disco de Madonna tuviera un tercer single diferente en EE UU: “Jump”.

El tema está producido por la misma Madonna y Stuart Price, un productor que ha trabajado también con la tan querida en Madrid después de su directo Missy Elliot, The Killers o Gwen Stefani (de quien me gustaría hablar algún día).

El productor encargado también de la cara b del vinilo que tengo en las manos (lo sostengo y escribo a la vez, sí) es el mismo Price, bajo el sobre nombre de Jacques Lu Cont. Aunque yo personalmente me quedo con la original. Los colores salen de mis cascos como fuegos artificiales…

Su edición fue simultánea al incio de la Confessions tour que Madonna realizó por Europa, de la que se extraerían posteriormente imágenes para el videoclip, que personalmente creo que le va que ni pintado, aunque no tiene nada que ver con las paranoias que me monto en la cabeza cuando buceo en este tema, porque es tan denso que puedes coger el sonido que prácticamente te gotea por el cuello…

La estética del video está intencionadamente inspirada en los cómics eróticos del italiano Milo Manara.

Espero que probéis la experiencia, si no podéis en vinilo tendrá que ser en CD, pero con unos buenos cascos enormes, que sino no vais a poder sentir lo que os digo. Luego si queréis me podéis poner por aquí abajo si estoy tan loco…

Griffi produce…

He preferido sopesar las sensaciones antes de manifestarlas. Uno de los pocos culpables de que siga asomándome a esa ventana que llaman hip hop español era el productor y Dj de Sólo los solo, Griffi, que este año ha producido el tercer disco de La Mala Rodríguez Malamarismo y ha editado un disco recopilatorio con varios emecés del país con el sobrenombre de Chacho Brodas. Ya pudimos oír el debút de este alterego en el disco de Shotta La selva, en el que le dejaba caer un beat más o menos diferente en estilo, con una intención a priori de no desvelar esa segunda personalidad. Supongo que era difícil mantener ese secreto a voces mucho tiempo, dado su estilo tan personal. Más tarde oiríamos el segundo beat en las manos de Aqeel, en un interludio del anterior disco de Sólo los solo Todo el mundo lo sabe, en el que el americano intenta dibujar el esbozo de lo que sería la intención de caricatura que posteriormente anunciarían como oficial, la de un “quinquifunky” venido a más.

Primero se editó el trabajo de María a la par que se presentaba el single “Nanai” y el videoclip del mismo, aunque la noticia de que Griffi estaba detrás de la música de este trabajo tardó en saberse, ignoro la razón. El álbum sale a la calle y no deja indiferente a nadie. Hechas las comparativas con sus trabajos anteriores, los devotos del primero (Lujo ibérico) no verían satisfechos sus deseos de que la gaditana crecida en Sevilla pudiera retomar esos incios con un sonido más Hip Hop después de editar un maxi single anterior al álbum que predecía algo encaminado en ese sentido. Agua.

Así, los partidarios del segundo largo (los que menos) tampoco quedarían muy contentos si buscaban una secuela del sonido flamenco mezclado con cajas y bombos y algún que otro quejío desafinado. De nuevo, agua.

Mala tenía otros planes por lo visto. Tras decidirse por recibir clases de canto y plantarse en el chalet de Strickly Jabugo para que el Hábil y suave le brindase sus mejores ritmos, llega a las tiendas el tercer trabajo con las polémicas colaboraciones de Raimundo Amador, Tego Calderón y Julieta Venegas. Tocado y hundido.

Griffi por su parte no disimula haberle entregado instrumentales más viejas que otras. En el disco podemos ver producciones que nos suenan más a lo que hacía antes y otras que suenan más a lo que hace ahora. En cualquier caso el estudio del ritmo que presenta da mil vueltas a cualquiera que hayamos podido oír antes. Y es que si pensábamos que la instrumental de reggaeton que se marca en el tema de Juan Sólo con Mucho Muchacho de Todo el mundo lo sabe era lo más arriesgado que podía hacer este hombre es porque no nos habíamos planteado poner a la mala encima. Ella, mucho más cómoda que en sus anteriores trabajos, nos deleita con una manera de interpretar el sonido encima de esa locura de cajas y bombos que Griffi le plantea. Los dos en su salsa, y nosotros a por pan.

Malamarismo tiene muy buenos momentos como “Toca toca”, “Caida Libre”, “Volveré”, “Menos tú” o “Memorias del Futuro”. Sin duda un gran trabajo y una puerta que le abre un futuro muy interesante a María si sigue por ese camino, ya sea de la mano de Griffi o de otro productor. (¿Quién sabe ya?).

La labor de Griffi con la Mala es muy interesante, pero se nota que no ha realizado la producción creativa tanto como en los trabajos de Tremendo y Sólo los solo, sino más bien se limita a poner instrumentales al servicio de la Mala. Eso, y el que las instrumentales se gestaron en momentos muy distintos, hacen que el álbum a mi parecer no se cierre tanto sobre sí mismo como a uno le gustaría. Tiene momentos flojos, pero en absoluto tan flojos como los que pudo haber en los anteriores trabajos.

Cambiando de tercio retomo a los antes mencionados Chacho Brodas para desgajar un poco las impresiones sobre el “recién nacido”. El Hábil y suave deja de lado lo suave y, sintiéndolo mucho también lo hábil, en el disco más desigual y el más aburrido de todos lo que ha hecho. El nivel de la producción está en su línea. Este maestro del Midi sabe lo que hace y lo demuestra trabajo tras trabajo, pero no siempre va a dar en la diana. Hacen falta unas vacaciones bien merecidas, o un descanso para los oyentes.

Este disco sale mal, después del desafortunado recopilatorio de Quiroga con sus más y sus menos, Del Palo edita un disco casi idéntico salvando las distancias para hacernos creer que podemos comernos cualquier rapeo sobre cualquier beat de Griffi cuando no hay nada más lejos de la realidad. Destacables los momentos de Tremendo, a muy buen nivel. Aunque en general, se echa de menos esa caricatura que se nos planteaba previamente en los emecés que se plantan sobre esos ritmos. Todos vienen a hacer lo mismo una y otra vez. Esto pasa hasta el las mejores casas, pero no esperaba que pasara aquí… El disco está a años luz de lo que se hace en este país, pero también se queda bastante lejos de lo que este sello nos tiene (mal, quizá) acostumbrados. Se esperaba mejor de este trabajo. Aprobado raspado.

Por cierto, ¿Alguien ha visto a Juan Sólo?

Historias De Q

Un disco muy esperado por las revistas de criterio, y solamente alabado por las de… ¿Qué era lo contrario de Criterio? Porque no es como se empieza, sino como se termina, el disco de Quiroga no parece haber alcanzado las expectativas que apuntaba su lanzamiento, por venir desde uno de los pocos sellos españoles con algo de prestigio, por no decir el único, relacionado con el rap, y por prestigio entiéndase el poder encontrar algún tipo de garantía en el hecho de que un grupo salga con dicha disquera…

Hasta ahora no habíamos podido oír otra cosa que los beats de Griffi para identificar el sonido de Del Palo, y supongo que sería una responsabilidad enorme sobre los hombros de este cantante de soul y ahora también productor de Hip Hop, aunque en el resultado final quede patente que no es Griffi, y que quizá el sonido de Del Palo no puede girar sobre si mismo y pretender sonar fresco siempre… No al menos de esta manera.

El disco se cierra como un recopilatorio de temas a capón y bastante irregulares entre sí, como ocurre en todos los discos de productores intentados aquí con estas características. El disco tiene buenos momentos, y tiene buenos temas, pero no tiene continuidad y escasea en estructuras y dinámica de planteamiento previo. Las instrumentales calcan en más de un tema el patrón de otras (estribillo, estrofa, estribillo, estrofa) y no sé hace ninguna apología del instrumentalismo como viene siendo tradición en esta disquera, o por lo menos en su capo, el Hábil y suave.

Ocurren muchas cosas en el disco. La más curiosa quizá sea el hecho de que por primera vez se integran agentes externos en el proceso de participación, y oímos en boca de Mbaka nombres muy ajenos a la endogamia característica de Strictly Jabugo, y así, vemos junto a Eddy, Mucho, Tremendo o Aqeel, nombres como Jefe de la M, Gordo Master o Falsalarma. Lo que no es ni bueno ni malo, es diferente. Para mí particularmente no son éstos últimos los que hacen las mejores apariciones, y no es casualidad que sean los que menos se adaptan al rollo, pero si es cierto que sin ellos no habría Lp. Quiroga no consigue 16 tracks solo con los 4 primeros más los hermanos de Alcántara 7 y sus instrumentales de momento no pueden permitirse el lujo de ir de por libre, aunque sea tan evidente que apuntan a maneras.

Las aportaciones extranjeras son quizá el toque más exótico e interesante, aunque como en las colaboraciones externas al sello, creo que el sonido de Del Palo se difumina del mismo modo, y se queda en temas bien hechos, y perfectamente válidos, pero no tan atemporales como en un principio cabría esperar.

Es muy injusta la comparación con Griffi, aunque a la par deba ser considerada un honor. Todos somos conscientes de la distancia obtenida en la comparación, y en los hechos que la fundamentan. Las instrumentales de Quiroga están por encima de la media, pero no obtienen esa vida propia tan característica en la música fabricada en Del Palo. No es tanto el concepto “electrochulofunky”, como el hecho de que partir desde los samples y crear algo con vida propia y autonomía creativa lo que caracteriza el sonido, posicionando a Quimera o a Vidalogía como los mejores discos producidos hasta el momento en el Hip Hop patrio. Y en general, la producción de este trabajo es mucho más plana y sencilla, aunque a primera vista pueda parecer mucho más cercana a los trabajos antes mencionados.

Era la revelación del año, pero con demasiada expectativa. La sombra del ciprés es alargada, y muy jodida la comparativa.

Read more »