Es Azul ¿lo oyes?
Te alza un escenario. Huele a café con humo. Colores tosen polvo del aire en el café Central. Billie holiday telonea desde los altavoces de las esquinas. Telarañas de viudas grises. Vienes a un concierto de Jazz para olvidar esa llamada de teléfono. Todo lo que oigas es mentira. Superman murió axfixiado como López Vázquez en la cabina, nada de criptonita. Cacique con Coca-Cola. Los móviles tendrán puertas de cristal cuando nos importe más nuestra conversación que la de los demás. Recientemente he oído un fá sostenido ¿Quién lo desostendrá?. Para Thelonious era Evidence. Para mí era la primera fila. Prácticamente esquivando la mandarina del saxofonista.
A veces, cuando me apetece jazz, me paso por el Central. El jueves fui con Jose. Buscábamos a mi profe…
Puertas de cristal separan mundos. El frío de la calle y el calor de los acordes de Reggie Moore. Un pianista neoyorquino bastante excéntrico en aspecto, aunque capaz de encontrar las melodías que el piano custodia receloso para sus adentros. La garganta del saxo carraspea. Tengo la sensación de haber vivido esto antes. Aunque sé que eso es mentira. Es sin duda uno de los mejores conciertos de jazz que he visto en mi vida. Pero no puedo ser objetivo. Mi profesor de percusión está dando lecciones desde la batería.
Polvos de talco en las manos y la darbuka nos saca de las sillas. Al menos en nuestra mente de menta. El óxido de los metales no afecta a las clavijas del saxo tenor dorado. Ni siquiera del soprano, cuando nos interpreta un réquiem por una niña perdida. El humo y los cafes vuelan en dos horas. Toda la gente está sorprendida, excepto los que ya vinieron ayer y hacen trampas. Ojalá pudiera hacerlas yo y volver antes del domingo que es cuando se acaba…
- FUASI ABDUL-KHALIQ QUARTET. Del 5 al 18 de noviembre en el Café Central de Madrid.
- +Info: www.cafecentralmadrid.com
Posted: November 17th, 2007 under Historias de Club, blogs, jazz.
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Siempre pasa que cuando estás buscando algo por la habitación encuentras algo que buscaste otro día y que retiene tu atención lo suficiente como para que te sientes en la cama y te abstraigas a los recuerdos que te evoca eso que acabas de coger, que haces girar entre tus dedos, que manoseas como si fueras ciego, porque se nublan los ojos y el cerebro enfoca hacia dentro de tu cabeza… Empieza la película.