por Gustavo Bravo

 

August 2008
M T W T F S S
« Jul    
 123
45678910
11121314151617
18192021222324
25262728293031

Twitter

Twitter

Twitpic

Comentarios recientes

Tags

Last Fm

Links:


Archivo

License: Creative Commons

leer
leer

RSS Suscribirse

Meta

Flickr photos

Personales

Memoria selectiva

En estos días felices el universo se constriñe. Haber escrito antes de tiempo habría tenido un sentido práctico, pero no real. Después de tal intervalo los dedos resbalan sobre el teclado, como el agua que cae sin resistencia a través de la garganta sedienta, como si besaras el vaso, como si alguien fuera a quitarme las teclas de las manos…

Quiero que todo funcione, y que al igual que yo me comporto la gente se comporte, y que el amor sea sincero, aunque a veces nada importe (que es sinónimo de precio).

En tan sólo dos días tengo otro cuarto y otra cama, distintos continentes para un mismo sueño.

El plástico que nos sujeta sucumbe al sol como el asfalto más virgen, pero nadie lo pisa por miedo, y aunque los niños juegan sin cielo mientras los vapores se inhalan, el silencio se roza con los dedos que de esta vida se afligen…

Si yo voy y vengo… por qué doy y no tengo, y lo poco que consigo dando se evapora con el viento…

La soledad es dura y sincera, pero no le debo nada a nadie menos a los que bien lo saben, y cada día se lo devuelvo como bien me dejan y puedo, o como esta cabeza loca me lo permite cuando me acuerdo.

Yo puedo pedir perdón mil veces, pero nunca me podrán acusar de no haber hecho bien lo que sé que sí he hecho, porque de no haber sido así ya estaría componiendo mil canciones como perdones que eclipsasen ese mal sueño del recuerdo.

La memoria es selectiva y los intereses… no iban a ser menos.

Me rodean dos tipos de personas: las que me quieren por lo que soy y las que me quieren por lo que tengo. Las primeras son mi familia, de sangre, de abrazos o de besos; a los demás los quiero lejos, por mí ya están en el infierno.

Tú eliges, estás a tiempo.

Mi Godzilla preferido

Perdonen que me ponga escatológico, pero tengo que hablarles de un amigo que expulsa gases, todos innobles.

Si viene de visita, mis vecinos saben cuándo ha llegado.  Él abre la boca, y recita un alarido digno del mamut lanudo, en época de apareamiento.  Estoy convencido de que cada vez que ocurre, hay animales que dejan lo que están haciendo y se dirigen hacia mi piso.

Le llaman el hombre circo, porque es un espectáculo de luz y sonido, aunque él, modesto, prefiere decir que se asemeja más bien a una sinfonola. Una vez saltó la alarma de todos los coches del bulevar, y cuando llegó la policía tuve que esconderle mucho.

En otra ocasión le encerré en una burbuja insonorizada, por probar, y provocó una implosión con agujero negro subyacente, además de un efecto mariposa con el que se explica la recesión mundial actual. Los científicos aún están analizando el agujero negro de mi dormitorio. Yo lo utilizo para arrojar dentro las cosas que ya no necesito, como la falta de sueño y los envases de yogures, aunque me aconsejan mudarme, por aquello de que el universo se expande.

A mí no me importa, Madrid centro no se expande.

——

Esto es lo que suena mientras arrojo yogures al vacío…

Formatos en el tiempo

vinilos y CDs

Mi etapa de comprar CDs fue bastante breve. La recuerdo como una transición entre las cintas y el vinilo, mientras inventaban algo que pudiera llevar en el bolsillo sin que éste explotara o sin que la música saltase con cada paso que daba. Para cuando se consiguió yo ya tenía en mi manos un reproductor de Minidisc, donde pude grabar muchos de mis vinilos y hacer mis primeros intentos de mixtapes. Me sirvió para hacer muchas entrevistas, mezclas y traspasos de audio, y me resistí a abandonarlo incluso cuando no cerraba bien y me veía obligado a ponerle una goma elástica a presión.

Hoy me he encontrado con un artículo en Elpais.com en el que Iñigo López explica algo que sentimos los que compramos vinilo desde hace tiempo: que ni el CD terminó con las ediciones en 12″ y que su desaparición en realidad no comenzó nunca. Otra cosa muy distinta le está ocurriendo al CD con el MP3, y es que a los que consumen música en vez de coleccionarla poco les importa la calidad de la misma, y el CD está ya superado por el mp3 en casi todo (comodidad, rapidez, portabilidad…)

Después de probar todos los formatos inventados, y ver como mi Walkman evolucionaba hasta rebobinar en segundos y encontrar los cortes de canciones, mi primer Discman pasaba a coger polvo en la estantería y mi reproductor de Minidisc era derrotado con todas sus heridas por mi primer iPod. He llegado a la conclusión de que el futuro de la música pasa por venderse en Vinilo con descargas mp3 para los que queremos coleccionarla, y en mp3 para los que simplemente quieren consumirla.

Me di cuenta de todo esto el día que se me rompió un CD y me importó poco menos que una mierda, y lo notaré más aún el día que se me rompa un vinilo y me eche a llorar, porque tardaré otra vida en volver a encontrarlo.

—-

  • En la imagen, el segundo Lp de Sólo los Solo, Quimera, en sus ediciones en CD, Triple LP y Triple Lp instrumental. Al fondo, el Lp One Word Extinguisher, de Prefuse 73, en su versión en CD, Doble LP y los Extinguished: Outtakes en LP.
  • Nada suena como un vinilo.

Buscando en el baúl de los mensajes

Exámenes terminados, y ahora a la espera de que me confirmen en las calificaciones lo que creo que es la una realidad: que por fin soy periodista licenciado. Parece increíble, y la sensación es estupenda. No pienso volver a estudiar nada en mucho tiempo. El sistema universitario de este país es un cúmulo de despropósitos y desengaños que además duran una eternidad.

El domingo por la noche, mientras cenaba entre estudio y estudio, me dio por revisar los mensajes del móvil, que van cayendo en un pozo de memoría cada vez más grande, de 64 megas ya… Y es que cuanta más memoria… al final más mierda que nunca borras.

Una vez conocí a un tipo que se apuntaba todos los sms que le llegaban en un cuaderno. Fue hace años, cuando te cabían unos 20 y no más. No creo que lo siga haciendo ya. Igual con algunos mensajes yo debería haber hecho lo mismo. Estoy seguro de que he perdido muchos que ahora me gustaría releer, pero que por fallos, roturas, pérdidas o cambios de aparato, han desaparecido en un limbo sms al que no puedo llegar ni con la memoria real, la mía.

Escarbando entre mensajes de llamadas perdidas, publicidad de Movistar y mensajes funcionales del tipo “llego tarde” o “¿quedamos hoy?”, he encontrado algunos viejunos que me resisto a borrar quién sabe por qué.

Pensé en compartir algunos por aquí, sin desvelar la identidad del remitente claro, para mantener composturas. Pero luego cambié de idea, no creo que se comprendan y para mostrar sólo los graciosos prefiero no poner nada. Permanecerán tatuados en mi tarjeta SIM, sin que nadie los vea, hasta que algún día por lo que sea se pierdan.

—-

Esto es lo que sonaba mientras me alejaba de lo que fuera mi último examen

No es cierto, recapitulemos

Hoy he hecho seis meses en ADN.es

Muchos creen que soy incapaz de escribir sin ’sonar’ amargo, triste, molesto y crítico…

No es cierto, y lo voy a demostrar ahora. El otro día alguien que llevaba mucho sin verme me dijo que me veía ‘extrañamente’ feliz.

No suelo hablar de trabajo, pero es cierto, esa es una de las razones por la que se me ve muy contento, y sé que es algo que muy pocos pueden decir, lo que me inspira un profundo respeto.

Decir que he encontrado con escasos 24 años recién cumplidos unas condiciones laborales que no preveía ni para… Que igual ni me esperaba para… Que igual ni imaginaba.

Las cosas han ido mal estos años. Muchas ilusiones rotas, desengaños, rabietas, pisadas, puñaladas, palabras tragadas… Y tampoco es que haya vivido las peores experiencias que he podido oír en el ‘consorcio periodismo’, pero creo que puedo decir que sé lo que es tragar, “debatiendo entre pasar por el aro, o simplemente pasar”.

Cuando hace unos diez meses decidí dar portazo en mi anterior trabajo, necesité mucho valor, conversaciones y apoyos, porque a veces uno no distingue el límite entre “ser un flojo” y saber cuando hay que decir “por aquí no paso” o “aquí me planto”. Y la verdad es que ahora no me arrepiento, pero realmente me llegué a sentir como aquel Kiwi que saltaba del cielo al suelo.

Ahora puedo decir que se me ha brindado la posibilidad de demostrar algo, y que encima me siento capaz, seguro, a gusto y feliz de poder realizarlo.

Cuando digo esto, los que tengo en frente suelen responder que seis meses es muy poco tiempo.

A día de hoy mis ojos brillan y sonrío. Bien vale por el tiempo muerto entre lodos, bien lo vale si eso me hace sentir vivo. Si hace escasas horas que he llegado, y no siento ningún reparo en pensar lo que me faltaba por haber hecho, y en cómo lo haré mañana con la misma sonrisa y quizá un poco más de sueño…

cumplido.

“Otra razón para volver cuando ya me haya ido”.

Amado por ser único, odiado por ser diferente

Así describían a Oscar Wilde en una placa irlandesa. Desde niño me llama la atención su forma de juntar palabras.

Oscar Wilde es ese. El que no deja indiferente, por su vida más que por su obra. Es ese tipo de personas que adoras o que odias. La diferencia cuando aplique.

Hoy han pasado cosas que me han hecho pensar. Al menos más de lo normal…

Al final va a ser cierto eso de que sólo hay dos maneras de responder ante lo nuevo: con curiosidad o con recelo. Y así he visto reaccionar a los demás conmigo desde siempre, para bien o para mal, sangre fría y caliente funden templado el café cortado a mala leche, y quizá no me había dado cuenta del todo, pero hoy, por casualidades de esta vida, me he visto reflejado en otra frente, y no era capaz de mantenerme indiferente, a pesar de lo mucho que me seduce retener el silencio, porque el que calla otorga, y porque cada uno es mucho mejor cuanto menos se define, y cuando el trapecio que te esgrime no termina en el comienzo. Es mejor que te definan los actos, a poder ser los del arte, que se dibujan en acuarela y carboncillo, y porque así lo más sencillo, no podrá desilusionarte, al menos la floritura. Dejad de usar fachadas para falsearme y tristearme, si todo vuestro empeño pasa por ser otra historia diferente a lo de antes, siendo lo de siempre con una mano de pintura.

La parte mala de esbozarte es que, al final, lo que los demás no saben, luego tienden a inventarlo. Con la imaginación, la intuición, el prejuicio y la envidia… Malos vicios sucios con hielo, agitados con malicia e ictericia. Por suerte tengo fe en la fonética, por mucho que lo deteste.

Pero es mal relleno para un pavo. Lo es al menos para este.

“Como que si esa chavala se pone a bailar, acabará bailando todo el bar… Así es mi estilo. Pero soy tímido, y he asumido tantos comentarios sobre mí que ya no veo nada nítido. Trae aquí ese líquido. Sea lo que sea soy el don. ¿Yo un ligón? Non, yo borracho de ron”.

Regocijo dispuesto para que el pueblo se recree

Fiesta: “Día en que se celebra alguna solemnidad nacional, y en el que están cerradas las oficinas y otros establecimientos públicos”.

¿En qué momento dejaron de ser fiestas? ¿En qué momento sufrieron la metamorfosis? O, mejor aún… ¿En qué momento nos dejamos invadir por la desgana?

Siempre he pensado en la importancia de “tener un pueblo”, al menos para saber lo que son de verdad las fiestas. Yo nunca lo tuve, o al menos no lo recuerdo. Y es una de esas cosas que sin tener, echo de menos.

Ahora fiesta significa convertir un jueves en domingo, mientras que el miércoles se disfraza torpemente de viernes. Eso es lo que son las fiestas: No trabajar. Nada que ver con festejar. Nada que ver con celebrar. Un día más que pasar sin pena ni gloria. Descansar de lo que nos cansa. Desconectar. Dejar de pensar. Dejar.

Hoy es fiesta en Madrid. Hoy cerramos. Hoy dejamos de hacer lo que hagamos. Hoy es uno de esos días tan ansiados.

Yo me pregunto por qué… ¿Para qué? ¿Qué piensas hacer hoy? ¿Dormir?

Vivir la vida que quieres es la mejor manera de descansar. Dormir y no pensar a la larga cansa más. De verdad.