
El título del último disco de Justin Timberlake intenta responder a una dualidad musical, a una simbiosis entre el sonido dance y la canción de amor. Lo que en un principio iba a ser un doble disco bien diferenciado entre ambas partes (Future sex/Love sounds) se editó el año pasado como una colección de ritmos y voces arrojados a un lienzo que se empapa sin demasiado sentido, aunque con una selección exquisita.
El álbum cuenta con varios cortes interesantes, y con dos singles que pasarán sin duda a la historia de la música contemporánea: My Love y Sexyback, que se registran bajo un concepto neosoul electrónico que derrocha elegancia, detalle y complejidad.
Timbaland, el productor musical de ambos, ha sabido componer ritmos rotos sobre texturas y luminosidades sintetizadas que buscan la calidez en lo plástico y lo bailable en lo arrítmico. La calidad de las composiciones abraza la voz aguda de Timberlake, dejando espacios para sintes, acordes eléctricos y bombos digitales por donde parece que ya no cabe nada….
My love responde a esa dualidad que busca el artista, nadando entre dos aguas: el ritmo bailable y las declaraciones de afecto, así, en un tren futurista que se dirige a 2046, escribe una sinfonía y una carta de amor en la misma cartulina, mientras la luz y la oscuridad ponen ritmo a los acordes fluorescentes que parecen carecer de cualquier nota, blanca o negra. Solo es sonido o silencio. Calor o frío. Elegancia minimalista escrita en binario. El preludio a la canción (dirigido sobre fondo negro en el video) lleva el título Let me talk to you, y ha sido registrado en el libro Guinness como el más largo jamás hecho. El single despega con la luz blanca y se deja caer poco a poco sobre la voz de Timberlake.
Sexyback se forma a partir de texturas, golpes sintéticos y morbo ácido, que giran gravitatoriamente alrededor de una caja que cae para poner un orden entre voces y sonidos, que por separado no dicen demasiado, pero que juntos forman una instrumental casi visionaria. Entre cristales de discoteca, hormigón, balcones y art deco se mueven historias de orgullo, celos y sexo explícito en torno a la arritmia. Elena Anaya le regala la noche de su vida a Timberlake, mientras los demás intentamos bailar sin mirar demasiado. Aunque si no miras es porque te obligas a no hacerlo, como el mejor de los escotes. El futuro no implica ser mejores personas. Decadencia y sintetizador componen el horizonte que se asoma. Reservemos nuestra mejor corbata para la ocasión.
El sonido de un fluorescente que estalla… mientras la abrazas a ningún ritmo, y bailas descalzo en la habitación…
Posted: October 17th, 2007 under Análisis de Referencia, dance, experimental, videos.
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