Texturas tristes

Un sintetizador me roza… Me acaricia el brazo. La electricidad estática de un melocotón maduro se deja caer por la cortinilla de un autobús casi mágico. El asiento produce una sensación que extraño. No es agradable, pero tu mano va en dirección quién sabe dónde, porque quiere tocar quién sabe qué quién sabe cuándo… Y lo toca.
Un crital rugoso no permite que la luz te moje. ¿Alguna vez has visto llorar a un hombre música por dentro? Una esfera blanca no parece encontrar su propio defecto en el whisky rojo. Se derrama líquido. Se saborea áspero en las uñas. Lenguas tiernas de morder anhelos… Lágrimas negras que decían ellos.
Quiero sonar en Mi menor. Quiero de mayor ser lluvia en verano. Quiero jazz latino templado y mojado… Teclas y yemas en los dedos. Márfil plástico, de álfil cálido. Tocar sobre tocado…
Las virutas de un sinte en los cascos son pelusas de un aire inválido drástico. Trasto viejo de urbe gris. Gris urbe que es viejo trasto. Moneda al aire gira como el astro sin luz. Cara: Deseo pedido en peldaño mal dado; Cruz: Nube con forma de unicornio perdido y cansado.
Soy la improvisación escondida en un disco jamás escuchado… Vinilo destruido en olvido. Diamante de aguja perdido en el tránsito. Mota de polvo sonoro en tu cuarto.
Posted: October 6th, 2007 under Historias pixeladas.
Comments: 2







