Los porqués que nadie me preguntó… (2)
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Miras el reloj de la pantalla. Las 12 menos cuarto… Miras el de la muñeca como si no dieras crédito alguno al tiempo. El reloj del móvil confirma tu desidia. Quedan HORAS de redactar notas de prensa sin firmar que nadie va a leer… Y de chatear por gmail. Mario me va contando cómo va el disco de Remote. Dice que Hache está terminado de mezclar el último tema. Mientras, la incompetente de mi jefa me devuelve a la realidad. Formo parte de un grupo de estudiantes de periodismo, tres en realidad, que redactan sin firma alguna un periódico semanal dirigido por una inútil que tuvo la suerte de estar en el sitio adecuado en el momento preciso… ahora cobra más que ninguno y no hace nada. Sólo molestar. En el antiguo Egipto sería alo así como la que azota con el látigo, aunque si por ella fuera subcontrataría la tarea de azotar y se limitaría a hablar por teléfono con sus amigas.
El tiempo pasa. He escrito tantas noticias en tan poco tiempo que no garantizo la realidad de muchas de ellas. Lo importante no parece la calidad de las mismas. Sino tener la cantidad suficiente como para llenar las hojas contiguas a la publicidad, esas páginas coloreadas que garantizan las vacaciones de todos, aunque unos vayan más lejos que otros…
Muchos becarios se pisarán entre ellos por un puesto fijo en esta empresa. A mí “no me interesa tu puesto, tu vida, ni nada tuyo. Sólo presets, letras, sintes… Living in a estudio”. Nadie de esta oficina sabe que compongo música electrónica ni lo necesita. Te pasas ocho horas seguidas con gente que no conoces de nada. Convives con ellos más que con nadie. Y ellos te importan menos que nada. Sobre todo la inútil que no para de mirar la pantalla de tu ordenador… Minimizas la conversación con Mario… Habrá que aparentar que el cierre te importa algo, y no un carajo, que es lo que te importa en realidad. Todos en esta redacción saben que nadie se lee lo que escriben. Saben que todo es una farsa que aprovecha agujeros legales para que un listillo que va a de progre se forre de pasta. Quizá sólo era el collejas en el colegio, pero el cabrón es el presidente de una editorial. ¿Quién se ríe ahora eh?
Mario dice que ya tiene la letra del tema que le propuse, sobre lo que se siente en la oficina mientras sueñas con hacer música. Una sonrisa se me escapa. Igual mi jefa se piensa que me gusta la mierda de historia que me ha encargado hoy… Que no se confunda. Lo único que me compensa el martirio de verla es que su culo se vuelve más gordo cada día.
Posted: November 22nd, 2007 under Nota Negra, Personales.
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