África en el Retiro
Hoy he vuelto caminando del trabajo. Casi siempre atajo por el Parque del Retiro desde la Puerta de Alcalá hasta la salida de mi calle, y por el camino me cruzo con el estanque, las familias y parejas que pasean y con inmigrantes africanos oficiando de camellos en las entradas y salidas del parque. Ninguna de las cosas que veo mientras camino me extraña porque son cosas que veo desde que tengo uso de razón. Por mucho que diga la gente, esas personas llevan más de dos décadas buscándose las castañas pasándole costo a los chavales.
Nos tenemos muy vistos. La mayoría me conocen de verme a diario y ya sólo los nuevos se molestan en ofrecerme lo que tienen. Algunos lo hacen con un extraño sonido que intenta asemejarse a un beso, otros simulan el acto de fumar, otros menos imaginativos simplemente me miran y mueven la cabeza en gesto de pregunta… La mayoría de los que me saludan van mucho peor vestidos. Los que llevan mucho en esto tienen mejor ropa que yo y seguramente pronto puedan dejar de tener que hacer este tipo de manualidades.
Hoy ha pasado algo que me ha dejado consternado.
Cerca de la fuente conmemorativa a África, con la estatua de Martínez Campos, me he encontrado con un grupo de inmigrantes comiendo con las manos de unas bolsas de plástico. De sus bocas se escapaban algunos granos amarillos que me hacen deducir que las bolsas contenían restos de paella. Uno puede pensar que simplemente comparten algo que les habría dado alguien, de no ser porque dos gatos se alejaban espantados de las bolsas, que seguramente eran suyas incialmente.
Algunos de los que formaban el corro dejaban claro que necesitaban lo que estaban haciendo. Otros vestían vaqueros relucientes y Nikes de muelles. De los ocho o nueve que formaban el grupo tres dejaron a un lado su merienda para ofrecerme droga.
Siento que hay algo que se me escapa, y no es una fotografía en blanco y negro.
Posted: December 11th, 2007 under Madrid, Personales, rincones del mundo.
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