Cayendo
Es como dos personas sentadas, mirando al infinito, sin hablar ni escuchar, sin pensar. Es un mensaje sin contestar a las dos de la madrugada. Es un café solo deprisa y corriendo, de pie y en la barra, en medio de una cafetería a 20 metros enterrada. Es abrazar el vacío cuando despiertas porque no hay nada al otro lado de tu cama.
Son miles de citas con nadie. Mujeres que vienen y que se llevan algo de ti sin dejarte nada más a cambio que aire, polución sucia y lamentable. Es mirar la hora en el móvil con la excusa de imaginarte que te ha llamado alguien.
Una canción en braille.
Es no tener sitio en tu oficina. Que nadie te de lo buenos días. Que nadie te sujete la puerta. Que te retiren el plato mientras terminas. Son dos hielos en un tubo, un codo en la barra y lágrimas como pupilas, porque bebes a escondidas. Lo que le dijo la naranja a la mandarina. Chocarte contigo mismo al doblar la esquina.
Como el que escribía lo que nadie leía. Como el que sólo se leía a sí mismo. Es la gente pudiente inqueriente, y la gente que quiere y no puede. Una vez vi a un tipo que se reía.
Componer música que nadie escucha. Tener un amigo para cada cosa que hagas. Que un amigo te diga que no tiene ganas…
Tropezar en el metro. Escribir después de mucho tiempo sin hacerlo. Tocar muy lejos en la noche una canción perdida en tu cuerpo. Pensar que duermo. Intentar anotar lo que no recuerdo.
Es usar películas y libros para llenar los huecos que nadie llena. Anestesiarte a partir del arte de otros, que no tuviste la suerte de encontrarte antes de que tiraran la toalla del ánimo. Poema inválido de suspiros pálidos. Así podríais ser felices como el resto de los acompañados y no hablar sobre nada. Inventar la palabra incálido. Ser feliz como cuando no había reloj. Dejar de torturarte porque algo se acaba o porque no era como lo habías pensado. Jugar con tu cuello al ahorcado.
Que te dejen por teléfono, por mail o por mensajes. Quien quiera que inventara eso debería estar más solo que nadie.
Es como que te ocurra algo increíble, y mirar a ambos lados en balde. Ni un alma para compartirlo… ni unas hojas donde escribirlo… ni una cámara donde plasmarlo. Sólo un cigarrillo roto y un móvil sin batería ni saldo.
Hojas de un árbol hundiéndose en un charco, extraños que te sonríen por un momento, pero que se marchan por donde venías andando.
Es una canción en los cascos… que molesta al de al lado. Es un vagón de metro vacío. Una voz que te llama. Sonreír fozado. Leer novelas en la cama. Quedarte un viernes en casa… Dormir pensando en mañana.
Imaginar que lo que ves son las imágenes del videoclip de la canción que escuchas, y que lo que esté sonando sea Delicate de Damien Rice en modo random, mientras caminas por el paseo marítimo de cualquier sitio olvidado. Un vaso de ginebra de un trago. Un barco encallado en tu regazo.
Que la manta no te cubra los pies. Sentir el frío de tu maldad. Caminar si hace sol y mojarme. Esperar a que llueva para ducharme. Descansar de la verdad. Pensar sin querer que estoy muriendo.
La soledad es describir la soledad. 1000, 900, 800, 700, 600… y cayendo.
Posted: December 18th, 2007 under Fotografías, Historias pixeladas, Personales.
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