
Y ahora se dan cuenta. Así que han cerrado para hacer un recuento de lo que oficialmente tienen, aunque yo creo que es más bien para ver lo que oficialmente falta… Cuando vuelvan a abrir dentro de dos semanas, la noticia será el número de libros que tendrían que estar y que no están…
Las experiencias que he tenido en la Biblioteca han sido bastante curiosas, desde funcionarios que me han pedido hasta el libro de familia (o casi) para poder entrar, a las veces que he conseguido llegar hasta la cocina por haberme perdido, en parte porque había puertas abiertas que no debían estarlo. Recuerdo el día que me quedé encerrado en un laboratorio, y sin cobertura, hasta que un investigador me encontró con toda su sorpresa… Hicimos un pacto tácito, el no avisaba a seguridad si yo no denunciaba su negligencia de puertas abiertas. En su momento me pareció justo.
En 2007 la Biblioteca Nacional ha sido noticia por dimisiones, robos y desapariciones… Y la saga continúa. El último recuento de existencias se hizo en 1988. Supongo que será complicado garantizar la seguridad de unos libros cuyo acceso es público… pero el nivel de crutrerío es sorprendente, sin entrar ya a juzgar las lagunas en el catálogo que me he encontrado las veces que he tenido que buscar algo. Va a salir una de mie**a de esto…
Posted: January 14th, 2008 under Artículos, Textos personales.
Comments: none