por Gustavo Bravo

 

January 2008
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Archive for January 18th, 2008

La suerte de llamarse… crítico

Normalmente se suele pensar que a la gente que dice que le gusta la música en general en realidad no le gusta tanto. Yo llegue a pensar eso… Y aunque en algunos casos lo sigo haciendo, me he dado cuenta de que a veces confundimos gustar con entender, y entender con disfrutar…

He conocido de todo: gente que entiende y que le apasiona un estilo concreto de música, gente que solo conoce lo comercial y le apasiona en mayor o menor medida, gente que no entiende ni le gusta algo en concreto y… los peores de todos, los que entienden mucho y no les gusta nada, o casi nada.

Ayer sin ir más lejos, mientras me cortaba el pelo, el peluquero me comentaban que aborrecía totalmente el “flamencuni” y el reggaeton. Mientras, yo intentaba explicarle que realmente uno no puede más que perderse cosas interesesantes al hacer algo así. No veo de qué hay que protegerse… No es más que música.

Con el tiempo he aprendido a perder prejucios en los estilos, que más que salvarnos la vida o evitar que perdamos el tiempo no son más que puertas que cerramos antes de asomarnos por la ventana. No creo que existan estilos malos de música. La música o es buena o mala. O es interesante o no lo es. Pero ningún estilo va a condenar a tu sonido a ser malo, eso ya es cosa tuya.

Con el tiempo he aprendido a disfrutar de todos los estilos en su momento. ¿Debería incluirme en ese grupo de los que les gusta todo? Yo creo que no, porque soy consciente de por qué me gusta lo que me gusta, y me veo capaz de defender los porqués si alguien me los pregunta.

Creo firmemente haber pasado por algunas etapas más o menos coherentes, según la edad y el momento: me he dado cuenta de que según abres puertas, éstas, lejos de desaparecer se multiplican (como las escobas de Mickey). Y lo más curioso es que una vez al otro lado del umbral, ves las puertas que no abriste con otros ojos. No necesariamente todas, hay puertas que no abriría nunca, pero sí que es cierto que por ejemplo, estilos de música más comerciales de los que antes renegaba, ahora no sólo los tolero, sino que me encantan.

Lo que me sorprende es que, de las personas que conozco, eso le pasa a bastante pocas. Normalmente se reniega de lo raro o de lo conocido, una de dos… Y yo me cuentro en un paraíso intermedio en el que vivimos algunos, muy contentos, conscientes de lo afortunados que somos al poder apreciar lo bueno de la mayoría de las músicas. No seremos mejores ni peores, pero si creo que somos muy afortunados.