Camarero, queremos 20 años más
Cuatro llamadas de teléfono que siempre se cumplen. Marcas y ya está. Marcas y ahí están. Algo más que números.
Hay quien cree que lo más importante de las relaciones reside en los saludos… las despedidas… el saber estar, el escuchar, hacerte entender por lo demás… parecer listo sin caer mal…
Es posible, al principio. Aunque lo mejor comienza cuando eso ya no importa. Cuando con las miradas hablas. Cuando compartes silencios en los que el tiempo pasa, pero con alguien… cuando caminas y siempre tienes algo que decir, algo de lo que hablar… Cuando sabes con certeza lo que puedes esperar de alguien. Nunca se debe caer en el error de pensar que otra persona reaccionará, como tú lo haces, ante una situación similar. La confianza es un engaño. Yo sé de lo que cada uno es y no es capaz. Yo sé en cada momento con quien de ellos necesito estar. Sé la copa que quiero compartir y sé la película que me quiero montar.
Da lo mismo verse al día siguiente que tres meses después, porque nada cambia. Y aún así, sientes la necesidad que sea lo antes posible… Porque por muy mal que estés siempre tienes esas llamadas. Y porque cuando mejor estás es después de que ellos cojan el teléfono.
Quiero que se detenga el tiempo, y que se repita en un bucle con ellos, atragantándome porque muero de risa comiendo. Porque no me canso de escuchar lo mismo siempre, y porque nunca es igual sin ser diferente.
Ayer había algo que celebrar. Y ahí estaban y estarán.
P.D. Cuando regreses de Barcelona, volverán a ser cinco las llamadas ;).
Posted: April 16th, 2008 under Personales.
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