Huimos de quién, detrás de alguien
Caminas huyendo de alguien, observas el ruido de fondo. Corres tras lo que no sabes. Y miras atrás por si lo que te persigue no gime, ni vive del aire. Por si tu muerte o tu vida en ese momento no le importara a nada ni a nadie. Mientras sigues… mientras aún vives.
Ves dos piernas más adelante. Ellas tienen miedo de lo que les haces. Por eso cada vez más distantes… hacen que reconsideres si lo que persigues es quien te persigue un instante… Pero bien sabes, que lo único que te une a su miedo es un ciego reecelo a caminar por la calle.
No te invitaron al baile, pero si no lo haces tú sabes que no lo hará nadie. Desniveles urbanos con salsa picante. Tienes una grada en la nuca, un cristal tintado con sangre… sientes las pisadas que bailan al ritmo en tu pecho sin aire.
Por como suenan, tienes los bolsillos llenos de llaves, pero en ninguno hay una sola puerta, o al menos ninguna se abre. En realidad son monedas sueltas, cero herramientas con las que dibujar una salida de emergencia. Cero paciencia cuando lo nervios hacen temblar los adoquines que te sujetan.
La verdad, no creo que llegues a la cena. Vas caminando trás dos piernas que creen que las persigues, cuando lo único que te importa son los zapatos en tu espalda y los susurros de sus calcetines… ¿Miedo? Nunca, dices. ¿Entonces? Dirige el aliento hacia otra calle, sumerge la mirada que te cree oculta. Dile a su voz que se calle… mírale a los ojos y di… ¿Miedo? Nunca. Mírale sus zapatos de baile.
“Voy por mal camino y me persiguen”
Posted: April 22nd, 2008 under Historias pixeladas.
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