por Gustavo Bravo

 

July 2008
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Mi Godzilla preferido

Perdonen que me ponga escatológico, pero tengo que hablarles de un amigo que expulsa gases, todos innobles.

Si viene de visita, mis vecinos saben cuándo ha llegado.  Él abre la boca, y recita un alarido digno del mamut lanudo, en época de apareamiento.  Estoy convencido de que cada vez que ocurre, hay animales que dejan lo que están haciendo y se dirigen hacia mi piso.

Le llaman el hombre circo, porque es un espectáculo de luz y sonido, aunque él, modesto, prefiere decir que se asemeja más bien a una sinfonola. Una vez saltó la alarma de todos los coches del bulevar, y cuando llegó la policía tuve que esconderle mucho.

En otra ocasión le encerré en una burbuja insonorizada, por probar, y provocó una implosión con agujero negro subyacente, además de un efecto mariposa con el que se explica la recesión mundial actual. Los científicos aún están analizando el agujero negro de mi dormitorio. Yo lo utilizo para arrojar dentro las cosas que ya no necesito, como la falta de sueño y los envases de yogures, aunque me aconsejan mudarme, por aquello de que el universo se expande.

A mí no me importa, Madrid centro no se expande.

——

Esto es lo que suena mientras arrojo yogures al vacío…

Mirando, ventana

Aprovecha tú, que puedes observar por la ventana, y valoralo tú, que puedes verme. Tumbado y mirando al techo me pregunto por qué no vienes… y en qué clase de jaula nos han abandonado.

Por qué costará tanto estar contigo.

-No es justo- me dicen… Sonrío triste, nada digo.

Sale pelusilla en mi ombligo. Ya ni se sabe hace cuánto empezó a gotear la fé, que se decanta por el filo de un destino perdido.

Hace tiempo que dejé de pensar en si comprende alguien lo que pido. Me da miedo olvidar lo que era estar a tu lado, con los ojos cerrados pensando en todos nuestros motivos y el corazón en punto muerto, con los intermitentes encendidos.

Tic, tac…

Un, dos tres…

Suspiro.

—–

Esto es lo que suena mientras escribo…