por Gustavo Bravo

 

September 2008
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Publicidad 2.0

Publicidad 2.0

A diferencia de la publicidad tradicional, la nueva publicidad se caracteriza por la interactividad entre anunciante y público objetivo.

Este nuevo modelo permite, aunque de forma moderada, comentarios de los usuarios.

—-

Visto en Gran Vía, mientras sonaba esto…

Saldrá de esta, hoy fiesta

Un niño es arrojado al interior de una fiesta de cumpleaños. Sus padres lo sueltan a su suerte en lo que parece un intento de que el pequeño culmine una invitación por compromiso con la rendición total y sin resistencia de su carácter introvertido.

El niño ve a todos sus compañeros de clase jugando en una piscina de pelotas, que si por él fuese, bien podría estar llena de pirañas amazónicas de simpáticos colores y peores intenciones.

Todos le ignoran, aunque pocos hay que no estén pendientes. Es el nuevo.

Pasado un tiempo de soledad, alguien le invita a jugar, y el gesto se expande como una bola de nieve que dejas rodar sin más.

A los 20 minutos todos son amigos del alma. Todos se divierten. Ninguno contempla otra realidad, ni ganas que tienen.

Pasa el tiempo, a la velocidad de siempre, pero para ellos salta como las piedras en rana por el agua, y se gasta.

Los padres vuelven a por lo que es suyo.

Los progenitores del niño nuevo llegan los primeros, preocupados por su pequeño.

Para desgracia del chaval, llegó el último y se va el primero. No quiere irse. Ha visto lo mejor de la fiesta, y se niega a alejarse mientras los demás siguen jugando sin padres. Maldice y patalea, pero querer no es poder. Y se marcha por donde vino.

Los demás le echan de menos, lo mismo que antes le echaban de más. Pero al rato le olvidarán, porque se tienen los unos a los otros.

En breve sus padres también irán a por ellos, es ley de vida, lo siento.

De momento lo único importante es que el nuevo, el que lo pasó mal cuando vino y se fue del concierto, nunca sabrá que fue el único que vivió los mejores momentos, cuando ya estaban todos felices, y poco antes de que nadie se alejara a sus agujeros.

Eso a él no le importa, porque lo único que quiere es seguir siendo feliz como en aquel momento, al precio que sea, por el máximo tiempo.

Le dejaremos esto escrito para que reflexione cuando crezca, y tenga la edad suficiente para darse cuenta de todo eso.

¿Cuánto crees que cuentas?

El número de pasos que he alcanzado a dar sin contar. El número exacto, restando las caídas y los dados en falso, los tropezones, las dudas, los peldaños. Las miradas dirigidas a pupilas perdidas en párpados aledaños.

Las veces que hemos pensado juntos, y el tiempo pasado, pesado en años.

Los momentos y el momento en el que los he recortado y pegado en este libro corrupto que reza recuerdos con tueste torrefacto, como la cara oculta de la luna o los puentes colgantes recién cortados. Cuánto daño.

Las palabras ordenadas con sentido, las camufladas, las utilizadas y las tachadas. Las letras que te agarraron el brazo cuando les diste la mano, y la mano vacía por haber sido toda su vida poco más que un puño cerrado. La tecla del piano que no funciona cuando la presionas de tanto que la has presionado.

Las veces que ha escuchado All the small things, y las veces que hemos valorado todas las pequeñas cosas. Dicen que los números son infinitos, y eso es porque hay cosas incontables. Contar las veces que he sonreído, como ahora.

Quas, de vacaciones con mi talento y unos cuentos cuadernos. Cuando vuelva podremos terminar el libro y contar los trazos de la canción que se hicieron ese día por un momento.

Digitos manipulables, a eso se reducen mis sueños. Unos y ceros que se lleva el viento.

Una persona en alguna parte hizo doble clic y convirtió en aire el futuro que me había construido, cuéntame lo de la justicia y el universo otro martes a las 9 de la mañana, no tengo más tiempo.

Es odioso, pero es reír o llorar, y sinceramente solo tengo fuerzas para escribir y poco más.

Debería dejar de ver mi vida como una transición hacia algo y pensar que lo que veo, oigo y toco cada día es lo que podré hacer, aunque durante un día menos, y sin pensar en volver a tus brazos, porque eso es sueño eterno de ilusión absurda. Todo empieza en mis deseos. A todo le han puesto un precio.

El mundo termina contigo, me dijo.

Casi nada tiene sentido en soledad, y en su conjunto todo me hace pensar en lo que equivocado que estaba cuando pensé que las cosas eran tal y como yo las veía en ese momento. Año tras año soy distinto a lo que fui, siendo algo muy parecido a lo que era, pero más cansado.

La verdad dicen que está ahí fuera, tuerces la primera esquina y, la primera no, la segunda, a la derecha.

Mañana iré a buscarla.

Manzana S, manzana Q y fuera.

Creo que quedan algunas sobras en la nevera.

“Quien corre cae, cuando caes… ¿Quién cae contigo, eh?

¿Cuánto crees que cuentas? ¿Con cuántos crees que cuentas?”

——

Diez años después, sigue pasando lo mismo.