La ciudad devora a los tímidos (una suposición)Por : Manuel M. Supón que te encuentras tranquilamente en tu casa, escuchando unos discos, o leyendo un libro, lo que prefieras. Supón que de pronto tu madre entra en tu habitación y te pide que bajes a comprar el pan. Tú, que eres un niñato, protestas, ante lo cual, ella empieza a darte la lata. Ya eres mayorcito, eres un vago, a ver si terminas la carrera. Lo de siempre.
De modo que, finalmente, y aunque preferirías no comer pan en tres meses antes que bajar ahora, no te queda más remedio que ceder.
-¿Qué compro?-preguntas.
-Una galleguita y dos barras.
"¿Qué? No esperará esta vieja que diga esa gilipollez. ¡Galleguita! ¿Por qué coño le ponen esos nombres a...? Me cago en la hostia."
Sales a la planta, llamas al ascensor. Pero ¿qué es eso? Voces tras la puerta de los vecinos. "Que no se abra, por favor..." Se abre. "Oh no, mierda, encima es la hija." Está buenísima. Laura crees que se llama. O algo así. Ahora se montará contigo y te verás envuelto en una angustiosa situación. A unos centímetros de ella no sabrás qué decir. Será horrible. "En el fondo le gusto. Pero qué coño... bah, cómo le voy a gustar. Ni siquiera sabrá que existo. ¿Por qué tarda esto tanto en bajar? Ni que viviera en el World Trade Center."
Al fin, tras veinte segundos verdaderamente perturbadores, llegáis abajo. Hola, le habías dicho. Hasta luego, le dices ahora. Hola, había contestado. Hasta luego, contesta ahora. Se acabó. Al fin y al cabo esto no es una película. No te la vas a tirar ni nada por el estilo. No va a decirte que eres muy especial, que se fijó en ti el mismo día que se mudó.
Bienvenido a la realidad. "¿Por qué cojones no le he sonreído? Ella me ha sonreído. Si le hubiera sonreído yo también..." Pero, como narrador omnisciente, y sintiéndolo mucho, debo comunicarte que de haberle sonreído todo habría acabado exactamente igual.
El caso es que sales a la calle. ¿A la calle he dicho? Sí, pero también podía haber dicho a la jungla. Cientos de coches vuelan en todas direcciones. Todos se pitan como locos. Parece que todos llevaran dentro a mujeres que dan a luz. La misma prisa tienen. No, más.
Por la acera caminan extrañas personas. Son como la gente de los anuncios de la tele. Tienen la mandíbula encajada en forma de sonrisa pero son infelices. O creen que son felices pero no están realizados. No están realizados porque no saben lo que es la solidaridad. No están realizados porque no tienen cultura. No han llegado a ser lo que podrían llegar a ser. Son vanos. Son egoístas. No valen nada. Están muertos.
Pero demasiado vivos están esos indigentes. Demasiado vivos para lo que ellos desearían, quizá. De repente uno te sale al paso y te pide un eurito. Joder, antes te pedían veinte duros, ¿no? La inflación funciona hasta para los yonquis. Ah, pero, qué has dicho. En este país no existe oficialmente la inflación. Cualquier ministro o cualquier militante podría enseñarte cien folios con maravillosas estadísticas que lo corroboran. Pero bueno, ¿qué ocurre aquí? ¿Serán esas las mismas estadísticas que dicen que si tu vecino tiene dos vacas y tú una, tenéis una vaca cada uno?
-Venga, por favor, que tengo dos hijos que alimentar y...
"Joder, casi prefería a los idiotas de la sonrisa Profidén", piensas. Bueno, ya sabes lo que dicen: hay un policía en cada mente, un policía al que debemos combatir. Pero a lo que íbamos. Por fin llegas a la panadería. Ya casi habías olvidado que tenías que comprar pan.
-Dame una... Dame... dos barras y una... galleguita.
"Joder. ¿Se ha reído? Bah, no digas estupideces. Cómo va a reírse... si es ella la que vende... Un momento, ¡joder! ¿Seguro que eran “galleguitas”? ¿Y si eran “navarritas” o algo así?"
-Eh... yo... esto. Es que no recuerdo... eran galleguitas, ¿no? Se decía así, ¿verdad?
-Sí, sí.
"Mierda. Para qué pregunto. La he cagado." Y te dan el pan. Te da el puto pan, pero tú ya empiezas a sentirte verdaderamente mal. Sólo quieres volver a casa, pero, adivina. Imagínate lo peor que te podía ocurrir en ese momento. Sí, has acertado. Te encuentras a Adán. "Me cago en... Lo que me faltaba."
-¡Hostia, mira quién está aquí! ¿Qué pasa, tío? ¡Cuánto tiempo! Vamos a tomarnos una cervecita.
-Tío, es que ahora... Tengo que hacer unas cosillas y...
-Venga, joder, que para una vez que nos vemos...
"Mierda. Tiene razón. No tengo más remedio que aceptar. Al fin y al cabo, somos amigos desde chicos. Joder, ¿por qué coño tuvo que ponerse a vender droga?"
-En esta ciudad, el futuro es la coca, tío. Te lo digo yo. ¿Has visto mi Audi? Tío, desde que lo tengo soy el puto amo. Las tías se me tiran encima.
-Y eso ¿de qué sirve? Es como irse de putas, ¿no? Te quieren por tu dinero.
-Ya, pero no me jodas, macho. Vamos, que se te tira a ti encima tu vecina por dinero y no disfrutas, ¿no?
-¿Quién?
-Tío, la de las...
-Ah, ya, la tía esa... ¿Laura? Bueno, como se llame...
-¿Comosellame? Bonito nombre. Jaaaaaaaaaa.
Sonríes. Pero desde luego no te ha hecho la menor gracia. "Lo peor es que tiene razón. Tiene razón este cabronazo. Disfrutaría igualmente. Qué asco. Y este idiota, que no tiene ni puta gracia, liga. ¿Por qué? Por vender droga. Esta vida es... Me voy de aquí."
-Nos vemos, Adán. Tú pagas.
-Espera, espera...
-Joder, déjame, véndele un medio a algún quinceañero. Hasta luego.
No tenías que haber dicho eso, está claro. Y en eso te estás torturando, camino de casa, cuando pasas por delante de la sede de Izquierda Unida. Sí, joder, al menos hay algo diferente en esta ciudad, ¿no? Una alternativa. Entras. Allí hay una chica vestida de hippie. Te invita a que firmes contra la pena de muerte en Nigeria. Se trata de una campaña de Amnistía Internacional
-Porque van a apedrear a Amina por culpa de una cultura retrógrada que vulnera...
-Perdona, ¿hacéis también alguna campaña contra la tortura?-preguntas.
-¿Contra la tortura dónde?
-¿Cómo? Pues en cualquier parte. En España, por ejemplo.
-¿En España? No sé, a lo mejor ha habido algún caso aislado, pero vamos...
-No, no. De eso nada. La propia organización Amnistía Internacional ha denunciado la tortura en España porque...
-No sé, yo creo que eso eran cosas de los tiempos de Franco. Hoy día no tiene sentido... Las instituciones democráticas garantizan...
-Ya sé que la tortura no existe oficialmente en España, joder. Tampoco la inflación, y mira.
-¿La inflación?
Indignado, sales de allí. "¿Qué es el mundo? Es como esta puta ciudad. Aquí nadie se pregunta por qué tiene que haber ricos y pobres. Si alguien se pasa de listo, le meten un tiro por el culo. Y no hablemos de los partidos de izquierda. ¿Izquierda? Ja ¿Qué son? Apariencia de diversidad. Vivimos en una dictadura que ante todo tiene que hacernos creer que somos libres."
Coherente o no, riguroso o no, eso es lo que piensas (que para algo soy yo el narrador) mientras caminas hacia tu casa a paso marcial. Pero suponte que suena un alarido a tu espalda. Suponte que giras la cabeza. Suponte que ves a Adán. Suponte que van a lincharlo. Suponte que te pones en medio. Suponte que encajas tú el disparo. Suponte que te entierran un sábado por la mañana. Suponte que nunca llegas a darle la condenada galleguita a tu madre. Suponte que más de una lágrima de las vertidas en tu funeral son pura hipocresía.
Suponte todo eso y acertarás.
(En cierto modo.) |