Albert AylerAl amanecer del 25 de noviembre de 1970 encontraron un cuerpo inerte flotando en aguas del East River de Nueva York, al rescatarlo encontraron muerto a Albert Ayler, músico de jazz que había desaparecido 20 días antes y del que nada se sabía. La policía de Nueva York no esclareció a ciencia cierta la causa de su muerte, y aunque en un primer momento la tesis del homicidio ganó enteros, el testimonio de Mary Maria Parks refutó esa explicación de los hechos, y el caso de cerró como un suicidio más. Según Maria Parks, su compañera sentimental y artística, Albert había manifestado en varias ocasiones el deseo de acabar con su vida al culparse de los problemas de su hermano. Acabó así una de las carreras más prometedoras del free jazz del siglo pasado.

Como muchos otros músicos de Jazz, Albert Ayler tuvo que marcharse a Europa para que se reconociera su música, al igual que ocurrió con la carrera del otro pilar del free jazz, Ornette Coleman. En Estados Unidos se vilipendiaba todo aquel estilo nuevo que se estuviera forjando, y la única manera de continuar con tu carrera era salir de los Estados Unidos. El contraste era gigantesco, mientras en París los músicos como Charlie Parker eran tratados como “semi-dioses”, al regresar a Nueva York volvían al ostracismo, regresaban a la realidad de sus lúgrubes apartamentos y a la lucha por conseguir tocar en la sesión de cualquier club nocturno. Europa era la salvación para muchos artistas de jazz, lo fue para Ayler. Sus primeros discos fueron grabados para pequeños sellos europeos -forjó su carrera en los países nórdicos-, con la excepción de ESP, la única discográfica de Nueva York que se interesó por él antes de que se cruzara en su camino John Coltrane.

Su vida dio un giro de 180º cuando Coltrane se encargó de él, actuando de protector y dándole la oportunidad de grabar en Impulse. Según se dice John Coltrane tuvo que ceder ante las exigencias de la directiva que no veía con buenos ojos la incorporación de Albert Ayler. Al final el trato se cerró con la llegada de Ayler a Impulse, y con la firme promesa de Coltrane de grabar algún que otro trabajo comercial. Pero si algo hay que reconocer es que su música fue un estimulante para Coltrane, sus últimos discos, como Ascension, recogen esa nueva forma de tocar. Pero hay más, la influencia era de tal magnitud que terminó por pedir que Albert Ayler y Ornette Coleman tocaran juntos en su entierro, como así ocurrió. Y fue en Impulse, donde tras grabar la joya absoluta de su discografía (al menos para un servidor), Live in Greenwich Village: The complete impulse recordings, dio por terminada una etapa (la etapa de la descomposición, la del free jazz más absoluto y absorbente) y sus siguientes trabajos se centraron en la fusión del rock’n'roll con el jazz (para los más críticos fallida, para otros minusvalorada), influenciada por el hippismo con bien muestran las letras de Mary Maria Parks, que trajeron consigo otro gran álbum Music is the healing force of universe.

Durante su juventud fue apodado como “Little Bird” por su parecido musical al de Charlie Parker, y más tarde, tras la muerte de su protector, John Coltrane, muchos pensaron que sería su sucesor, pero su repentina desaparición truncó una esperanzadora carrera cuando sólo contaba con 34 años. Pero si algo podemos decir con seguridad es que su sonido era único, había recogido todas sus experiencias para hacer algo brillante, genuino. Su música recogía estridentes melodías militares (había tocado en la orquesta de la armada de los Estados Unidos) y lustrosas imágenes de folk, todo ello con los ingredientes más importantes, la espiritualidad y la libertad. Para él la música era mucho más que simples acordes y notas musicales, tenía un poder intangible que lo rodeaba todo, que lo abarcaba todo. “I believe music can change people. When bop came, people acted differently than they had before. Our music should be able to remove frustration, to enable people to act more freely, to think more freely. (Pienso que la música puede cambiar a la gente. Cuando llegó el be bop, la gente actuaba de forma diferente a como ellos lo habían hecho antes. Nuestra música debería quitar la frustración, permitir que la gente actúe más libremente, a pensar más libremente)”.

One Response to “My name is Albert Ayler”

  1. mardelluvia says:

    Y eso es justamente lo que ocurre ahora no fer?

    Somos más libres que nunca, gracias en parte a la música de hombres como este…

    Ganas de que terminen nuestros parentesis?

    Nos vemos al final del tunel man!

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