A continuación voy a señalar unas breves reflexiones sobre lo que va a ocurrir con la industria de la música en los próximos años, y de qué manera va a ser positivo para artistas, productores y aficionados a la música.
Puntos a tener en cuenta:
A. EL PUNTO DE VISTA DEL AFICIONADO:
1. Los aficionados a la música han “intangibilizado” a sus artistas. Posiblemente sea uno de los factores más importantes a tener en cuenta. La idealización del soporte físico ya es cosa de melómanos, a nadie le importa el acabado tangible del trabajo. ¡No te engañes más, a nadie le importa un pimiento tu diseño! Hace unos pocos años se pensaba que por fabricar el disco en formato digipack tendrías más posibilidades de éxito, pero es un error. Nunca pienses que alguien va a comprar un disco por su portada o por lo bonito que ha quedado, eso sólo le va a importar al que lo ha hecho, al fin y al cabo se ha pasado muchas horas delante del ordenador. La digitalización de la música ha jugado un papel importante en este caso. El hecho de disponer de gran cantidad de música de una forma tan sencilla ha abaratado el producto y lo ha simplificado. La música ya no es un vinilo, son datos.
2. El fast-hit. Los artistas y las discográficas saben perfectamente que a la gente hoy en día sólo le interesan una, dos o tres canciones de los discos, y es estúpido cobrarle 16 euros por esas canciones. Estamos abocados a ver como a partir de ahora la música, al menos la popular, va a derivar a una sucesión periódica de singles, se acabó el concepto de disco como tal.
B. EL PUNTO DE VISTA DEL PRODUCTOR Y/O ARTISTA:
1. La posibilidad de recortar sustancialmente los costes. La fabricación de soporte físico para una compañía independiente puede suponer unos costes del 40 % del total. Una cantidad elevada, y si a ello le sumamos el pago a cualquier sociedad de autores, esta cifra puede elevarse al 50 ó 70% (al menos, según un caso propio). Un gasto más que considerable. Con la venta digital, NO HAY costes de fabricación y el pago a autores pasa directamente a la tienda, que paga a la sociedad de autores según el tráfico de la web (este caso no lo conozco en profundidad, pero al menos eso decía la web de la SGAE hace un par de años, si estoy equivocado, por favor, corregidme). Ahora las compañías tienen una excelente oportunidad de recortar costes y dedicar más esfuerzo a lo que verdaderamente importa: la publicidad y la promoción.
2. Canal de distribución. El canal de distribución de una compañía independiente en estos momentos, se representaría así:
Discográfica -> Distribuidora -> Tienda -> Cliente
Con la venta de música digital, el canal se recortaría siendo más eficiente:
Discográfica -> Tienda on-line -> Cliente
Incluso puede llegar a ser todavía más eficiente y directo:
Artistas -> Cliente
Ni falta hace decir lo más que evidente: el que más sale ganando en todo esto es el artista, que pasa de tener un poder insignificante en toda la marabunta de enlaces comerciales a tener un mayor beneficio, o como en el último caso a dominar la distribución. En ejemplo más claro de este último caso ha sido la distribución del último disco de Radiohead, los cuales pusieron una descarga directa de su LP en su web, donde eran los aficionados los que decidían que pagar por el trabajo si lo creían conveniente. Y a pesar de que se podía descargar gratuitamente, el 42% de las personas que se bajaron el disco dejaron una aportación (una media de 4 €). Hagan cuentas si el disco lo han bajado un millón de personas. No está nada mal, ¿verdad?
C. ¿Y QUÉ VA A PASAR? Lo más probable es que aparezcan dos vías: la primera vendrá por parte de los propios artistas que controlarán sus carreras discográficas, poniendo a disposición de sus aficionados descargas previo pago por álbum, y en la segunda vía las discográficas crearán infraestructuras (algunas ya lo están haciendo) que permitan la descarga de su catálogo de una forma fácil y sencilla para competir con las plataformas p2p. Es posible que cada compañía o asociación cree la suya propia, y por una pequeña cantidad tengas acceso a gran cantidad de música. Por ejemplo, Universal o una organización de compañías independientes crean su plataforma, a la que podrás acceder y descargarte discos bien como hasta ahora por 8 ó 10 euros cada uno, o bien podrás comprar un bono de 50 canciones por 20 euros, o mejor todavía, una tarifa plana por 30 euros al mes para descargarte todas las canciones que quieras. ¿No estaría nada mal, verdad? Sobre todo, si no tienes que estar pendiente de que el vecino no te corte la descarga, de la calidad del archivo, la velocidad de bajada, etc.
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November 11th, 2007 at 1:54 pm
De acuerdo con todo. Aunque creo (y espero) que el concepto de álbum se mantendrá por si sólo en aquellos casos (cada vez menos, muy concretos) en que los trabajos han sido concebidos así, con un sentido único de principio a fin. Hay discos [uy, perdón
] que son una unidad, lo mismo que los libros no son o no suelen ser una sucesión de capítulos.
Gracias por el resumen
PS: (Pero qué bonitas son esas fundas grandes de cartón…)
November 12th, 2007 at 10:53 am
Hay que tener cuidado con eso, y podrían ser un buen tema para otro artículo. Generalmente los discos que son concebidos con una unidad, son los de música clásica, algunos de jazz y otros muchos menos de folk, rock. De hecho, esta forma de negocio va a mejorar las ventas de este tipo de música (jazz y clásica) que son deficitarias para las discográficas.
Ahora en la música moderna, la que va a venir, la revolución consistirá en eso, en la desaparición de trabajos largos. No van a ser viables, habrá excepciones claro… pocas, y vendrán de la mano de los propios artistas.
November 13th, 2007 at 2:30 pm
Efectivamente. El disco concepto tiene buenas posibilidades de resultar un exito. El definir claramente tanto tematica como aquellas “variables” con las que se experimenta puede ayudar a delimitar las areas de interes de un publico que busca seguridad, inmediatez (y un 100% de aciertos) en sus gastos.