En los sueños palpamos la vida de forma diferente, todo parece distinto desde la oscuridad de un mundo irreverente e insistente para los demás. Un mundo, hecho de cartón reciclado, en donde somos los dueños de verdad de nosotros mismos y jugamos a nuestro antojo con lo que nos rodean, ¡hasta podemos crear una máquina en la que se pueda viajar en el tiempo durante un segundo! Todo será como queremos, para bien o para mal. El problema surge cuando no somos capaces de discernir entre la realidad y el sueño, y todo se fusiona en una pesada bola de metal, que nos hunde y nos sumerge en un tercer mundo todavía más complejo que los dos anteriores (y mira que es difícil). Esto, más o menos, es lo que ocurre en la nueva película de Michel Gondry “La ciencia del sueño“, que trata sobre la vida de Stephene (Gael García Bernal), un mexicano que vuelve a París para vivir con su madre tras la muerte de su padre. La “abstracta” trama argumental se completa con la llegada de una vecina, Stephanie (Charlotte Gainsbourg), a la que tratará de enamorar.
Eso es todo, lo demás se lo reparte la fantasía y la realidad de Gondry, autor de Olvídate de mi entre otros flims y decenas de video-clips (Rolling Stones, Björk, Foo Figthers, Daft Punk, etc.), quien cose una especie de autobiografía de sí mismo que se refleja en varios aspectos de la película, como el apartamento en donde se rueda la película que fue su vivienda, o el curro de Stephane, un aburrido y monótono trabajo haciendo calendarios, que él mismo tuvo que sufrir.
PD: Visionarla en versión original, sino perderá toda su gracia.