El martes pasado mi profesor de Distribución Comercial nos explicaba que había asistido por la mañana a unas conferencias de marketing. Le llamó la atención la primera de ellas. El ponente era un directivo de una empresa española de marketing especializado en móviles, que al parecer tiene bastante éxito en EE.UU. (perdonad que no recuerde en nombre exacto de la empresa). Esta persona, nada más iniciar la conferencia, preguntó una serie de cuestiones a los asistentes, todos ellos directivos de empresas:
- ¿Quién, de los presentes, ha comprado el periódico hoy? - Tan sólo dos personas levantaron el brazo. Luis Mª, mi profesor, nos aseguró jocosamente que compraron el Marca.
- ¿Quién ha escuchado la radio esta mañana? - continuó. Nadie la escuchó.
- ¿Quién de ustedes ha visto la televisión esta mañana? - Unos pocos levantaron el brazo. - ¿Y por la noche? - Unos pocos más lo hicieron.
Y por último quiso saber cuántos se habían conectado a Internet aquella mañana y, como os esperaréis, todos los presentes levantaron la mano.
Así que comprenderéis por qué el directivo de la empresa de móviles no entendía como las empresas siguen gastando dinero en publicidad para la prensa, televisión y radio, cuando el target al que llegan es minúsculo e Internet consigue audiencias bastantes superiores.
Moraleja: Señores míos, no tengan miedo.