Cuando el ser humano eligió la razón, se la quitaron.
-Anónimo
Cuando el ser humano eligió la razón, se la quitaron.
-Anónimo

El mundo ya no es mundo, dejó de serlo años atrás cuando la vida acabó.
Acabó, y la piedra volvió a brotar.
Y tú sigues muerto.
Muerto.
Respiras sin vivir.
Moriste sucio, sordo y ciego.
Separaste la vida de tu vida, no quisiste ser el todo, no despertaste del letargo.
No despertaste y la luz se fue.
Se fue sin ti.
La vida.
Se fue sin ti.
Y se acabó, pero no importa.
No te importa porque no la amaste, la vida no es para ti, no lo será ya.
Nunca podrás sentir aquel rubor.
Rubor de niñez.
Inocencia.
Sentimiento puro.
Empatía con cada partícula.
Con cada minúsculo átomo que nos rodea, que rodea a la Gaia que nos resguarda.
La Gaia que nos acogió un día.

Busquemos entre las estrellas, como Laika. Miremos hacia arriba, al incomprensible infinito, como Laika. ¿Veis algo? ¿Por qué estamos tan lejos y tan cerca de todo? ¿No la veis? ¿No la escucháis? Laika fue lanzada, como nosotros. Miraba por la ventanilla del Sputnik mientras ascendía y le aterraba observar en lo que nos hemos convertido, como nosotros. Tembló durante el viaje, como nosotros. Y finalmente agonizó, como nosotros. Laika fue condenada por iguales sin escrúpulos a experimentar el símil humano porque lo creían injusto. Ella fue más inteligente, escapó, y ahora nos observa desde una estrella. La más alta de todas. Desde allí sólo alcanza ver un pequeño tumor del universo a punto de extinguirse. Ella es más grande que aquello. Se revuelve. Le damos pena… y asco. Y llora. Llora porque hubiera preferido llevarse todo y dejar la nada para nosotros, pero sabe que no durará mucho y que pronto todo irá hacia ella… todo menos nosotros. Entonces la vida seguirá su curso natural en otra parte. Y eso, le alegra. Y sonríe de nuevo… y ladra. ¿No la escucháis?