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INCONDICIONALIDAD DEMOLEDORA
[texto]: Nacho Morón

 

Efectivamente. Estamos ante lo que ocurre cuando pasas de ángel de la guarda a protector incondicional de tu hermano pequeño. Y claro está, si éste no deja de meterse en líos, el que acabará con barro hasta la cintura, serás tú, si no contamos con las desagradables sanguijuelas. Como decidas regalarle tu apoyo haga lo que haga, su psicología infantil le llevará a cojear de la pierna que tú le ofreces, le llevará a olvidarse de la suya, y como resultado, la perderá irremediablemente.

Y sí, es lo que ocurre. Es el síndrome del enamorado. De el que cierra los ojos y te cede un órgano vital incluso cuando ya le has sacado los ojos. El síndrome de aquel que da un billete a un ladrón o un cuchillo al asesino. Un cáncer musical del que nadie puede escapar. ¿Qué ocurre cuando nuestro apego, musical o no, hacia Dj X o hacia Mc XX se convierte en algo enfermizo? Cuando la admiración se transforma en obsesión, la música pasa a un segundo plano que se encuentra en la estratosfera de lo culturalmente bueno, innovador, y ante todo, enriquecedor.

¿Dónde situamos los orígenes de la música negra en general y del Hip Hop en particular? Cada individuo responde una cosa, un momento, unas circunstancias, unos protagonistas… pero todos coinciden en lo mismo: olvidamos gran número de veces que la esencia musical de éste género en especial, se encuentra en la experimentación, en encontrar un sonido propio, en moverse lírica y musicalmente cómodos para llegar a un público buscado, o en ocasiones ni siquiera deseado. Olvidamos que la música ha sido durante siglos correo político y sentimental, arma demagógica y un terrible instrumento de construcción o destrucción masiva. Al tema.

Volviendo al principio y resumiendo lo no empezado, la Incondicionalidad que imprimimos en la música, incluso en el campo no musical, no hace sino destruir la propia naturaleza de ésta. ¿Pecamos de considerarnos amantes de la música? En principio, dicho así, esto no debería suponer obstáculo alguno. No obstante, termina siéndolo. Cuando la admiración pasa la estrecha barrera personal y se sitúa en el fanatismo, apaga y... y yo también me voy.

Apoyamos grupos haciéndoles mal, a ellos y a la madre música. Sacar discos a la venta con promociones dignas de una nueva huella en la luna, comprarlos y seguir calificándolos con el 10 de aquel trabajo que pasó a la historia quizás quince años atrás, es convertir en tristes a los tres tigres, dándoles oxígeno para seguir haciendo lo que quieran. Es el Sr. Snoop dueño y señor de su vida, de su trabajo y de hacer lo que le plazca con la industria. Pero nosotros parece ser que no. Sino explíquenme como R&G The Masterpiece o Dead Man Walkin vendieron más que la joya del noventa y tres denominada Doggystyle. Ciertamente, mi asombro permanece en sus huesos y astucia gangsta, digno de admirar, les diré. Pero un ejemplo demasiado lejano, y de ejemplos no vive el humano… ya no recuerdo la frase. Desde el ochenta y siete y ochenta y ocho me ha hecho esperar It takes a Nation of Millions o Paid in Full para transformarse en un cLOUDDEAD, que se sigue renovando en cada trabajo, año a año. Una cláusula bien alta que han ido pagando ellos mismo. Y juzgadme si en aquella época el apoyo incondicional de los primeros se resumía en sus respectivas santas madres. Invítenme a comparar… y si no, me tomo la confianza.

Unos que después de dos álbumes sobresalientes pierden la vitalidad que les caracteriza y dejan de ser siempre fuertes (me podría evitar la cursiva), me contrastan con otros bien Solos que llevan encubando oro desde el 2001… démosles otro descanso, merecido les está.
Y no es más que cuestión de visión filosófica y científica. Díganme entonces el porqué de los numerosos vuelos de Tote a Barcelona… no creo que su fin condal fuese el darse un baño, más bien creo que cerró los ojos y se guió, más que por el buen sabor y olfato, por los sonidos más densos. A esto yo lo llamo instinto, pero no animal, sino musical. No asimilo este concepto con el contagio que producen los fans incondicionales. De ahí las matemáticas, o eso nos cuenta. ¿Y si alguien decidiese levantar las heridas de un Miles Davis que mezcló guitarras españolas en su lost in Madrid con su swing de Illinois? A la gente con actitud, o te enfrentas a ella con ésta, o a palabras necias oídos… Nadie le dijo que estuviese mal hecho, él lo sabría, aunque Marcus Miller se callase como un canalla… lean la cara B.

Posicionarse y moverse con cautela también aúpa. Maqueteros rompedores que tienen el respeto de El Más Vendedor, resulta que su primer largo se queda en las tiendas. Es conocido que se trabaja mejor en casa que en la ofi. Pregúntenle a su majestad Doom sobre esto y díganme que no lo hizo exáctamente así de bien, hasta que terminase con el Ratón Peligroso... La unión de talentos no hace la fuerza. O está visto que no siempre.
Apuesten por el sonido, por el estilo, no por el nombre de éste. No se aferren a un gran Babu, ni a un Premier sorprendente, apuesten por lo que dejaron escuchar en los Duck Seasons y en el 90% de Gangstarr. Los más escrupulosos no me permitirán aludir al rey del minimal… mis más falsas disculpas; el Sr. Hawtin se aventuró en beats drásticos y subterráneos, en sesiones al alcance de un porcentaje ínfimo, sufrió saliva y botellas en actuaciones que le convirtieron en el número uno. Divaguen en el sonido de una cinta perdida o de una promoción indigente. De ahí les saldrán verdaderas perlas como el Counter fight de Waxolutionits, o Mindstate de Petephilly y Perquisite, lo mejor del dos mil cinco para un servidor. Si para gustos los colores, para mí el negro.

Disfruten de la música pero no al margen de la musicalidad. No vendamos nuestra alma al dios conformista, a ese que por escuchar algo nuevo, llegamos a comprar hasta un segundo ó tercer LP en dos años, a ese que nos ofrece música estándar, o a aquellos que por nacer viejos pecan de sabios conocedores… No arrojemos todo por la borda por el chaval que lo clavó aquel día y que quiere pegar el famoso salto de cinta a redondo sin que vea con claridad dónde poner su próximo pie. No señores. Déjense guiar por la bella, no por la bestia.

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