| En primer lugar, me gustaría darles
las gracias tanto a los que se han mostrado de acuerdo como
a los que me han criticado duramente el artículo anterior
(¿Vieja
Escuela o Antiguo Régimen?).También es verdad
que más de uno se enfadó sin haberlo entendido.
De todos modos, tenemos que seguir luchando contra lo que
nadie se atreve a decir, pese a quién pese.
Los cien no son un colectivo cerrado sino
la misma cerrazón en el mundo del rap. Son un grupo
que defiende el estancamiento, la no evolución como
receta permanente, y la propaganda de los discos de sus amigos
o conocidos en vez de una auténtica información
sobre el mundo del hip hop en nuestro país. Hacer una
lista con sus nombres es injusto porque tan culpables son
ellos como todos los que han decidido bailarles el agua. Es
un problema más de actitud que de personas.
No hay que confundir purismo y conservadurismo.
Defender la esencia del rap es muy interesante, porque implica
conocer sus raíces dentro de la música negra
y saber distinguir todo lo que lo enriquece y lo que más
le perjudica. Ser purista, como es natural, exige comprender
que la influencia del funky o el jazz en las producciones
suele mejorar su calidad, del mismo modo que el pop las desvirtúa.
Por otro lado, ser conservadores, sobre todo cuando nos queda
mucho camino por recorrer hasta alcanzar el nivel de los grupos
que todos admiramos, me parece un síntoma de conformismo
y mediocridad.
Lo del sonido de los discos es la típica
cosa en la que todos estamos de acuerdo, pero en la que casi
nadie quiere lanzar una mísera primera piedra. Reconozcámoslo:
Los discos y las maquetas suenan pobres y esa es la razón
de que muchos vean en el rap solamente flow y unas letras
impresionantes. Descuidar la producción no es ser más
real sino más abandonado: Sería maravilloso
que todos alcanzaran el nivel de Zeta o de Griffi o que, por
lo menos, lo intentaran.
Los boys del estancamiento de la cultura
a cualquier precio, incluido el de perderla, se han ocupado
de difundir que para conseguir un buen sonido hace falta mucho
dinero y el apoyo de un sello discográfico. En realidad,
lo “único” que necesitamos para hacer una
base interesante es un ordenador con el programa, muchos vinilos,
bastante talento y un montón de horas en la habitación.
Nadie les está pidiendo a los que empiezan, ni siquiera
a los que empiezan a famosear, que suenen como Doctor Dre.
Les pedimos que cada base potencie el flow el mc, que no se
conformen con repetir una misma melodía más
de seis veces por minuto, que la percusión y las palmas
no sean en mp3 y que se dejen ayudar por la música
negra de calidad (funky, jazz, soul, reggae…).
Hay quién se molesta por mi condena
al colegueo sin ni siquiera haberla entendido. Me parece completamente
lógico que un grupo de amigos grabe lo que quiera,
de hecho lo veo hasta romántico, pero creo que intentar
vivir de la venta del disco es pedir demasiado. No perdamos
el hilo: Una cosa es vivir el hip hop y otra vivir del hip
hop. Por decirlo claro y en pocas palabras, tener colaboraciones
esporádicas de personas que no quieren ser profesionales
puede salir maravillosamente, pero hay que elegirlas con mucho
cuidado y no abusar nunca de ellas. Y a mí, señores,
lo de Kamel me pareció un abuso.
Para terminar, quería animaros a
seguir luchando, a esforzaros más cada día,
a miraros en el espejo de los mejores. Sois el futuro y el
presente de esta cultura, por eso tenéis que ser valientes
a la hora de combatir a los que os silencian, a los que dictan
la realidad para que todo siga como está y no crezcamos
como en Francia o Estados Unidos, a los que no dejan que la
sangre que corra por la venas de nuestro rap sea la de la
música negra, y a todos esos que os llaman toyacos
en la calle y en los foros de internet porque no pueden asimilar
el progreso y la modernidad que representáis.
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