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FESTIVAL ILHA DO ERMAL
[texto]: Daniel Caparrós




Si hay algo que nos diferencia de nuestros vecinos portugueses, es el apoyo luso (tanto por parte de los grandes festivales como del público) a la escena reggae. Frente a los contados eventos de esas características en nuestro país, Portugal se ve jalonado durante todo el verano por una serie de festivales al ritmo del dub, roots y dancehall más bailable. Esto no sería posible sin una fortísima escena y un público capaz de desplazarse de punta a punta del país en busca de un cartel de calidad. Quizás, lo más impresionante sea la falta total de conocimiento de esta activa escena en España. Pese a encontrarnos a pocas horas de viaje de muchos de estos festivales (que cuentan con actuaciones de artistas que ni soñamos con ver en nuestro país), poco es el público español que se desplaza hasta tierras portuguesas. Ante la falta de información por otros medios, considero básico cubrir estos festivales y dar a conocer todo lo posible el esfuerzo luso por ofrecer música de calidad

En esta ocasión el viaje surgió de manera precipitada. Tras enterarnos del cartel, con el festival ya empezado y hacer un par de llamadas de última hora, comienzo la peregrinación hacia Braga. Las comunicaciones entre Galicia y nuestro país vecino dejan mucho que desear: el olvido institucional, la desgana y el atraso propio de Galicia en transportes se multiplican cuando tu intención es alcanzar Portugal. Tras un interminable viaje en la "frecha do minho", uno de los trenes más desesperantes que conozco (el FEVE a su lado es un ejemplo de modernidad), logramos alcanzar el Festival Ilha do Ermal a media tarde.

Situado en un paraje escondido a unos 40 km de Braga y en una posición privilegiada entre 3 embalses que rodean el área de conciertos por todos los lados, éste es sin duda el festival mejor localizado de todos cuantos conozco. El área de acampada (con un cierto parecido a la de Ortigueira) está situada en la ladera de los montes, sumergida entre carballos, y a un paso de la explanada principal y la playa.

Tras montar la tienda, bajamos rápidamente a los conciertos que por desgracia ya habían empezado. Una cantidad considerable de gente se agitaba con la actuación de I-Jahman. Mientras esperábamos las acreditaciones y nos íbamos introduciendo en el ambiente, pudimos disfrutar de la experiencia en directo de un clásico jamaicano con más de 4 décadas en el mundo del reggae.

A continuación, en el cartel encontramos a un completo desconocido para nosotros "John Butler Trio", que demostró ser uno de los mejores grupos en directo. Con su estilo difícilmente clasificable, bailando entre el folk de "Damned to Hell" hasta el reggae, pasando por unos más que presentes guitarreos country, el trío norteamericano ofreció una actuación muy destacable por su sencillez. Se agradece encontrar un grupo capaz de destacar con sobriedad sin caer en la saturación de acompañamientos.

Unos minutos más tarde nos enfrentamos con la potencia de Anthony B. mientras saboreábamos una cerveza y paseábamos por la zona de tiendas frente al escenario. El público vibraba con la fuerza del directo del jamaicano, que recorrió toda su trayectoria desde sus inicios hasta su último álbum "Smoke Free", acabando de calentar el ambiente para la llegada de los esperados The Wailers.

La actuación de The Wailers nos devolvió a sus años dorados. Tras la muerte de Bob Marley se convirtieron en portavoces del reggae del maestro y, en esta ocasión, fieles a sus costumbres, nos deleitaron con un repertorio surtido de los grandes clásicos, no por repetidos menos de agradecer. Con un escenario lleno y en continuo movimiento, y un público muy agradecido que respondía sin vacilar a los potentes bajos de la formación jamaicana la noche fue avanzando con un ambiente festivo muy de agradecer después del viaje.

Tras la actuación de The Wailers le tocaba el turno al esperado Capleton, líder indiscutible en combinar el dancehall más bailable con las raíces roots. El directo estuvo desde un primer momento marcado por ritmos fuertes y a más de uno se le escapaban los pies tras la voz del cantante jamaicano. Por desgracia, tras el viaje no podíamos más con nuestros cuerpos y escuchamos buena parte del concierto desde las tiendas perdiéndonos el fin de fiesta a cargo del Sound System "One Love High Pawa".

El segundo día amaneció con un calor agobiante y un sol de justicia cayendo sobre la zona de conciertos que no auguraba nada bueno para el público. La mañana la pasamos entre cervezas frías del área de prensa (premio a la organización) y agradables paseos frente al stand de Axe y sus azafatas.

Los dos primeros conciertos se desarrollaron bajo el calor asfixiante del mediodía y con una asistencia más bien mediocre, nada que ver con la de la noche anterior. Plaza, en clave rock, y The Secret Machines, siguiéndole, fueron rompiendo el "hielo" frente a un grupo de fieles incondicionales.

Tras el interludio rockero le tocaba el turno a uno de los representantes más destacables de la nueva escuela londinense. Entre beats de marcado acento electrónico subió al escenario Dizzee Rascal. Sólo unas cien personas presenciamos el concierto que discurrió entre los juegos verbales del padrino de la escena grime (y ganador del prestigioso Mercury Music Price) y los gritos de unos pocos que nos agrupábamos en las primeras filas. Realmente destacable su capacidad de amoldarse a unos tempos frenéticos y ametrallar al respetable con una muestra del buen hacer londinense.

El primer grupo que consiguió reunir un público considerable frente al escenario esa tarde fue el portugués "The Gift", con su pop de influencia electrónica y buenas maneras británicas. Realmente destacable el directo de esta formación, una puesta en escena más que aceptable y, sobre todo, la arrolladora presencia de la cantante, con una personalidad y expresividad que caracterizan todo el directo. Vale la pena verlo.

A continuación, y con ríos de chavales agolpándose delante del escenario, entró en escena el grupo portugués Da Weasel, uno de los que más ventas han hecho en el país vecino y sin duda de los que mayor aceptación tienen entre las nuevas generaciones. Pese a su popularidad he de coincidir con sus críticos entre los puristas. Un sonido demasiado comercial y un directo con dos guitarras que más que apoyar a los MC's ayudaban a ocultarlos, hicieron de este concierto uno de los menos logrados de la noche. La anécdota del concierto se dio cuando los dos MC's invitaron a subir al escenario a Dizzee Rascal. El londinense intentó amoldarse al guitarreo más bien lento de la formación portuguesa y finalmente les hizo cortar su directo, ponerse a tocar a velocidades de vértigo y, ni lento ni perezoso, se soltó allí tres temas a su mayor gloria. El público no parecía muy contento pero todo hay que decirlo, algunos disfrutamos con el espectáculo.

Como broche final de la noche (al menos en cuanto a conciertos se refiere) entró en escena Beck. Una vez más, hubo relevo generacional entre el público y una pausa por nuestra parte para recargar unos litros. Finalmente, entre charlas con los colegas portugueses y plegarias internacionales por la derrota de Fraga en las Autonómicas nos perdimos el comienzo del concierto. Una verdadera pena porque es en conciertos como éste donde se ve la calidad de un directo bien llevado. Con una puesta en escena digna de una obra de teatro y destilando carisma por todos sus poros Beck aplicó a rajatabla el que debería ser el manual del buen espectáculo, consiguiendo que los congregados coreasen todas y cada una de sus canciones, dejándonos un sabor de boca inmejorable. Sin duda un viaje para repetir el año que viene…

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