| Zaragoza fija el incio de la temporada de los
grandes festivales de música electrónica. Electro2m5
se presenta con un cartel espectacular que poco tendría que
envidiar al Sónar o al Primavera Sound de Barcelona. Un cartel
de lujo que reparaba en grandes estrellas del Hip Hop como Afrika
Bambaataa, Kid Koala con Money Mark, Q-Bert, Beans, Rob Swift, y
un numeroso elenco de artistas electrónicos.
VIERNES 22 DE ABRIL
El viernes figuraba en el cartel la sesión
de Rob Swift a las 10 en punto. Empezó unos
minutos más tarde esperando quizá a que apareciese
algo más de público, que a esas horas era bastante
escaso.
Empezó mezclando temas en CD en una sesión
correcta. Más tarde se pasaría a los platos para demostrarnos
su habilidad en el scratch y el beat-juggling, en la que expuso
una gran destreza y un gran sentido del ritmo. Un sobresaliente
en técnica. A destacar la rutina en la que sobre un tema
de jazz latino juega con el scratch al son de una trompeta. La sala
no estaba en absoluto llena, pero el sonido ya apuntaba maneras.
Una introducción del festival muy interesante.
A las 11:15 subió al escenario Kid
Koala. El de Canadá venía a demostrar que
su excelente número en el Sónar no fue casualidad
y lo consiguió. Probablemente la mejor sesión del
festival en cuanto a composición se refiere. Una excelente
combinación de melodías y una mejor aún utilización
de la “tensión-relajación” a la hora de
elegir los temas a mezclar.
Como no podía ser de otro modo nos deleitó
con sus trompetas sobre loops de jazz y blues, y toco algunos de
los temas de su último trabajo.
No recuerdo haber visto nunca a nadie tan feliz
en un escenario ni utilizar los platos como si de un piano se tratara
(algo que quizá le venga de sus conocimientos como pianista).
En la hora que duró la sesión se
dejaron oír temas de Folk y Jazz que dejaban paso de forma
casi inconcebible a estilos tan broncos como el Heavy o el Drum&bass
sin perder en ningún momento la compostura ni la sonrisa.
La sala, que ya parecía que empezaba a medio
llenarse, aplaudió agradecida.
A continuación estaba fijada la actuación
de Money Mark y Kid Koala, pero el segundo se retiró
a descansar unos minutos mientras su compañero nos deleitó
con los sonidos de “instrumentos” extrañísimos
que lanzaban infinidad de efectos y sonidos sintéticos, jugando
con las luces. Uno de ellos, una especie de transistor enorme de
plástico con infinidad de botones parecía responder
según se le acercaba o alejaba el micrófono. Money
(que por cierto es el teclista de los Beastie Boys) advirtió
que se trataba de un show experimental y para divertirnos. Hubo
un poco de todo aquello en el escenario.
Al poco subió de nuevo Kid Koala acompañado
de un bajista (Mark). Quienes junto con Money formaron una banda
muy particular con Kid a los platos (a la vez que de batería
con sus vinilos), la voz de Money, quien además estuvo al
teclado y al órgano (sin dejar de lado sus “instrumentos”)
y Mark al bajo. Nos deleitaron con un breve concierto improvisando
en pentatónica menor sobre los ritmos y cortes de Kid Koala.
Un espectáculo muy interesante.
Más tarde dejarían a Money hacerse
un solo de Folk a la guitarra bastante correcto teniendo en cuenta
sus preferencias musicales.
De nuevo retornarían sus compañeros
al escenario para dar rienda suelta a los aparatejos de Money, en
este caso un dispositivo con foto-armónico, que según
la luz que le alcanzase y según se le programara emitía
distintos sonidos, muy curioso cuando empezaron a interactuar con
los técnicos de sonido e incluso cuando empezó a jugar
con un mechero.
Como punto final Money invitó a un espontáneo
a tocar la batería con el teclado mientras él seguía
con sus inventos. En este caso sacó un armónica de
la manga y se tocó otro tema al órgano mientras su
invitado le marcaba el ritmo como podía. Un simpático
punto final.
A las 2:00 se dejó ver por el escenario
el Dj del evento que menos presentación necesita. Afrika
Bambaataa dejaba caer sus vinilos por España para
la ocasión y mantuvo algo más de una hora sus ritmos
en el escenario. Fue quizá la sesión menos técnica
del evento, pero su colección hizo bailar a toda la sala,
que a esas horas ya tenía un quórum aceptable. Por
sus platos pasaron sonidos muy diversos pero sorprendentemente emparentados,
quizá por la atmósfera de música negra que
logró crear. Se puso bailar desde el House más primario
hasta el Funk más electrónico, bajo una predominante
percusión sincopada. Todo parecía terminar de la mejor
manera, pero la sesión dio un vuelco casi al final, cuando
se tornó más latina para sin casi darnos cuenta terminar
en el Reggaetón. Cuando sonó el “Papi Chulo”
los bailes se tornaron en pitidos y Bambaataa se vio obligado a
pulsar stop en sus platos y continuar con el House. Más tarde
nos confesaría: “La gente escucha lo que le
gusta. Si a los españoles no les gusta el reggaetón
no pasa nada. Nosotros lo amamos, pero nada más. Si no les
gusta no se pone”.
SÁBADO 23 DE ABRIL
Un poco más tarde de las 22 horas el Bar
ChillOut del Multiusos acogió a Terrestre,
un alias de Murdoc, un mexicano exponente de la electrónica
latinoamericana que conquistó nuestros audífonos con
su agradable música onírica a un ritmo 4x4, que nos
merece la pena comentar. Mientras, la sala Multisos goteaba participación
para ver al primer invitado de la noche Buddy Peace.
Este DJ que ha sido compañero desde los años 90 de
artistas como Buck 65, Sage Francis, Danger Mouse & Jemini,
Boom Bip, Alias o Themselves se acercaba a la sala con un plantel
más bien desolador. A pesar de ello nos ofreció una
sesión mágica combinando los sonidos más abstractos
del hip hop con la fiebre de la old school, una actuación
magnífica, sabiendo mezclar a la perfección los sonidos
más variopintos. Para terminar, y como sorpresa, hizo uso
de una mezcla de la canción El Loco Soy Yo de Tremendo
sobre una delirante instrumental de hip hop electrónco que
arrancó simpatías y efusivos aplausos entre pocos
congregados.
Minutos después de colocar el mini-disc
bien situado en una pequeña silla, el extravagante concierto
de Beans iba a dar comienzo. Clic. Salió
a escena para comerse el micrófono con una ruda a capella
que nos puso los pelos de punta, sin música y para mantener
la tensión golpeó una y otra vez en suelo con fuerza
en los estribillos forzando un ritmo destartalado. Fue una actuación
desgarradora llena de locura y diversión. El ex miembro de
Antipop Consortium iluminó una gigantesca sala Multiusos,
que como había pasado el día anterior iba llenándose
a medida que avanzaban las horas, con sus danzas autóctonas,
a mitad de camino entre la psicodelia y el baile de sambito. Durante
los 45 minutos que estuvo en el escenario repasó sin apenas
descanso canciones de su último álbum tales como Papercut,
Blind River, Shards of Glass o Down by Law,
sin dejarse en el tintero otras de sus anteriores trabajos como
Structure Tone o Mutescreamer. Un concierto realmente
increible, de esos que no dejan indiferentes.
Media hora más tarde, a las 00.30 horas,
el genial Q-Bert daría comienzo a un show
en el que durante una hora nos maravillaría con las proezas
de su plato QFO y las espectaculares posibilidades que ofrece. Este
mago del djing explotaría todas las variables matemáticas
existentes en el arte del scratch sobre bases tanto de hip hop,
electro o drum’n’bass. Complentando un directo digno
de ver, efímero para nosotros pues seguíamos con ganas
de poder disfrutar de este hombre que sin duda puede considerarse
como el turntablista más efectivo del mundo. Un gran final
para terminar con las actuaciones de Hip Hop en este festival, que
esperamos pueda seguir apostando por el hip hop de calidad otro
año más. Felicidades desde aquí a Zaragoza
Cultural por conseguir hacernos vibrar como pocas veces
hemos tenido la oportunidad de hacerlo con algunos de los mayores
exponentes de la música electrónica. |