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ELECTRO2M5, FIESTA DE DJ'S
[texto]: Gustavo Bravo & F. Martín-Loeches

 

Zaragoza fija el incio de la temporada de los grandes festivales de música electrónica. Electro2m5 se presenta con un cartel espectacular que poco tendría que envidiar al Sónar o al Primavera Sound de Barcelona. Un cartel de lujo que reparaba en grandes estrellas del Hip Hop como Afrika Bambaataa, Kid Koala con Money Mark, Q-Bert, Beans, Rob Swift, y un numeroso elenco de artistas electrónicos.

VIERNES 22 DE ABRIL

El viernes figuraba en el cartel la sesión de Rob Swift a las 10 en punto. Empezó unos minutos más tarde esperando quizá a que apareciese algo más de público, que a esas horas era bastante escaso.

Empezó mezclando temas en CD en una sesión correcta. Más tarde se pasaría a los platos para demostrarnos su habilidad en el scratch y el beat-juggling, en la que expuso una gran destreza y un gran sentido del ritmo. Un sobresaliente en técnica. A destacar la rutina en la que sobre un tema de jazz latino juega con el scratch al son de una trompeta. La sala no estaba en absoluto llena, pero el sonido ya apuntaba maneras. Una introducción del festival muy interesante.

A las 11:15 subió al escenario Kid Koala. El de Canadá venía a demostrar que su excelente número en el Sónar no fue casualidad y lo consiguió. Probablemente la mejor sesión del festival en cuanto a composición se refiere. Una excelente combinación de melodías y una mejor aún utilización de la “tensión-relajación” a la hora de elegir los temas a mezclar.

Como no podía ser de otro modo nos deleitó con sus trompetas sobre loops de jazz y blues, y toco algunos de los temas de su último trabajo.

No recuerdo haber visto nunca a nadie tan feliz en un escenario ni utilizar los platos como si de un piano se tratara (algo que quizá le venga de sus conocimientos como pianista).

En la hora que duró la sesión se dejaron oír temas de Folk y Jazz que dejaban paso de forma casi inconcebible a estilos tan broncos como el Heavy o el Drum&bass sin perder en ningún momento la compostura ni la sonrisa.

La sala, que ya parecía que empezaba a medio llenarse, aplaudió agradecida.

A continuación estaba fijada la actuación de Money Mark y Kid Koala, pero el segundo se retiró a descansar unos minutos mientras su compañero nos deleitó con los sonidos de “instrumentos” extrañísimos que lanzaban infinidad de efectos y sonidos sintéticos, jugando con las luces. Uno de ellos, una especie de transistor enorme de plástico con infinidad de botones parecía responder según se le acercaba o alejaba el micrófono. Money (que por cierto es el teclista de los Beastie Boys) advirtió que se trataba de un show experimental y para divertirnos. Hubo un poco de todo aquello en el escenario.

Al poco subió de nuevo Kid Koala acompañado de un bajista (Mark). Quienes junto con Money formaron una banda muy particular con Kid a los platos (a la vez que de batería con sus vinilos), la voz de Money, quien además estuvo al teclado y al órgano (sin dejar de lado sus “instrumentos”) y Mark al bajo. Nos deleitaron con un breve concierto improvisando en pentatónica menor sobre los ritmos y cortes de Kid Koala. Un espectáculo muy interesante.

Más tarde dejarían a Money hacerse un solo de Folk a la guitarra bastante correcto teniendo en cuenta sus preferencias musicales.

De nuevo retornarían sus compañeros al escenario para dar rienda suelta a los aparatejos de Money, en este caso un dispositivo con foto-armónico, que según la luz que le alcanzase y según se le programara emitía distintos sonidos, muy curioso cuando empezaron a interactuar con los técnicos de sonido e incluso cuando empezó a jugar con un mechero.

Como punto final Money invitó a un espontáneo a tocar la batería con el teclado mientras él seguía con sus inventos. En este caso sacó un armónica de la manga y se tocó otro tema al órgano mientras su invitado le marcaba el ritmo como podía. Un simpático punto final.

A las 2:00 se dejó ver por el escenario el Dj del evento que menos presentación necesita. Afrika Bambaataa dejaba caer sus vinilos por España para la ocasión y mantuvo algo más de una hora sus ritmos en el escenario. Fue quizá la sesión menos técnica del evento, pero su colección hizo bailar a toda la sala, que a esas horas ya tenía un quórum aceptable. Por sus platos pasaron sonidos muy diversos pero sorprendentemente emparentados, quizá por la atmósfera de música negra que logró crear. Se puso bailar desde el House más primario hasta el Funk más electrónico, bajo una predominante percusión sincopada. Todo parecía terminar de la mejor manera, pero la sesión dio un vuelco casi al final, cuando se tornó más latina para sin casi darnos cuenta terminar en el Reggaetón. Cuando sonó el “Papi Chulo” los bailes se tornaron en pitidos y Bambaataa se vio obligado a pulsar stop en sus platos y continuar con el House. Más tarde nos confesaría: “La gente escucha lo que le gusta. Si a los españoles no les gusta el reggaetón no pasa nada. Nosotros lo amamos, pero nada más. Si no les gusta no se pone”.

SÁBADO 23 DE ABRIL

Un poco más tarde de las 22 horas el Bar ChillOut del Multiusos acogió a Terrestre, un alias de Murdoc, un mexicano exponente de la electrónica latinoamericana que conquistó nuestros audífonos con su agradable música onírica a un ritmo 4x4, que nos merece la pena comentar. Mientras, la sala Multisos goteaba participación para ver al primer invitado de la noche Buddy Peace. Este DJ que ha sido compañero desde los años 90 de artistas como Buck 65, Sage Francis, Danger Mouse & Jemini, Boom Bip, Alias o Themselves se acercaba a la sala con un plantel más bien desolador. A pesar de ello nos ofreció una sesión mágica combinando los sonidos más abstractos del hip hop con la fiebre de la old school, una actuación magnífica, sabiendo mezclar a la perfección los sonidos más variopintos. Para terminar, y como sorpresa, hizo uso de una mezcla de la canción El Loco Soy Yo de Tremendo sobre una delirante instrumental de hip hop electrónco que arrancó simpatías y efusivos aplausos entre pocos congregados.

Minutos después de colocar el mini-disc bien situado en una pequeña silla, el extravagante concierto de Beans iba a dar comienzo. Clic. Salió a escena para comerse el micrófono con una ruda a capella que nos puso los pelos de punta, sin música y para mantener la tensión golpeó una y otra vez en suelo con fuerza en los estribillos forzando un ritmo destartalado. Fue una actuación desgarradora llena de locura y diversión. El ex miembro de Antipop Consortium iluminó una gigantesca sala Multiusos, que como había pasado el día anterior iba llenándose a medida que avanzaban las horas, con sus danzas autóctonas, a mitad de camino entre la psicodelia y el baile de sambito. Durante los 45 minutos que estuvo en el escenario repasó sin apenas descanso canciones de su último álbum tales como Papercut, Blind River, Shards of Glass o Down by Law, sin dejarse en el tintero otras de sus anteriores trabajos como Structure Tone o Mutescreamer. Un concierto realmente increible, de esos que no dejan indiferentes.

Media hora más tarde, a las 00.30 horas, el genial Q-Bert daría comienzo a un show en el que durante una hora nos maravillaría con las proezas de su plato QFO y las espectaculares posibilidades que ofrece. Este mago del djing explotaría todas las variables matemáticas existentes en el arte del scratch sobre bases tanto de hip hop, electro o drum’n’bass. Complentando un directo digno de ver, efímero para nosotros pues seguíamos con ganas de poder disfrutar de este hombre que sin duda puede considerarse como el turntablista más efectivo del mundo. Un gran final para terminar con las actuaciones de Hip Hop en este festival, que esperamos pueda seguir apostando por el hip hop de calidad otro año más. Felicidades desde aquí a Zaragoza Cultural por conseguir hacernos vibrar como pocas veces hemos tenido la oportunidad de hacerlo con algunos de los mayores exponentes de la música electrónica.

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