…y Barcelona reventó.
El mar de personas que inundaban la calle Nou de Rambla una hora antes
de la cita ya auguraba una gran fiesta hip hop en la Sala Apolo.
Nach se ha hecho esperar. El público barcelonés
tenía desde hace tiempo muchas ganas de ver un completo directo
del mc alicantino (tuvimos un pequeño aperitivo en el BAM),
y la espera ha valido la pena pues el domingo nos trajo su Poesía
difusa sin escatimar ni en medios, ni en detalles, ni en cartel.
El concierto se retrasó un poco debido a la masiva afluencia
de público pero no nos importó. Creo que la gran mayoría
nos sentimos recompensados con creces.
Los primeros en salir al ruedo fueron Arma Blanca,
este grupo de Elda (Alicante) que ha acompañado ya a su paisano
en otras ciudades, que ya nos sorprendió a muchos con su
maqueta y que volvió a demostrar con su directo. Arma Blanca
derrocharon fuerza, técnica y saber hacer en el escenario.
Dash, Mandess y Lom C nos presentaron lo que pronto podremos oír
en su maxi, 'Reflexiones bajo un flexo' (quedaros con el nombre).
Con letras y bases contundentes nos narraron historias crudas y
reales en cada uno de sus temas. Se ganaron el aplauso del público
en repetidas ocasiones. Tanto ellos como dj Joaking que demostró
dominio no sólo detrás de los platos sino también
delante, en el micro.
Con el buen sabor de boca que nos dejaron estos chicos quedó
vacío el escenario y, a pesar de que ya habíamos tenido
media hora de buen rap, nos quedaban aún fuerzas para llenar
la sala con un grito: Nacho. Y con el respetable coreando su nombre
de fondo Nach salió a la palestra crecido por el calor de
la gente. Además, se metió al público en el
bolsillo desde el principio con Basado en hechos reales, de su anterior
álbum, En la brevedad de los días. A partir de ahí
la historia se repitió con cada uno de los temas. Walkman,
Chico problemático, Rap vida 2001… el ruido del público
en la sala fue aumentando poco a poco. Nach se mostró arrollador
y sólo paro para sentarse de repente en un pequeño
escritorio en la esquina del escenario y con voz pausada explicarnos
sus comienzos, que dieron paso a la entrada de Lírico.
Era la primera vez que Nach y Lírico se hacían su
Ser o no ser en directo y el público lo agradeció.
La sala tembló. Pero, a pesar de lo que muchos esperaban,
no fue ese, ni mucho menos, el momento álgido del concierto.
Todavía quedaban muchas cosas por delante. Muchas sorpresas
anunciadas.
Volvieron a saltar al escenario Arma Blanca para ofrecernos una
increíble demostración de beatbox y dejar al respetable
boquiabierto. Un receso en el Poesía difusa que consiguió
que no decayera en absoluto la euforia.
Fue un concierto marcado por grandes joyas. Sería muy difícil
y poco justo escoger una de ellas. Pero debo destacar la actuación
de Titó, en El club de los olvidados, que
se ganó, como siempre, el reconocimiento de sus paisanos,
de entre todos los que pasaron por el escenario para acompañar
a Nach. Shuga-Wuga, Lom C y el
resto de componentes de Arma Blanca que le apoyaron en los coros
en casi todos los temas. Lamentar la ausencia de Quiroga,
que no pudo asistir.
Nach sabía lo que quería la gente y a parte de darle
un lujoso repaso a su Poesía difusa: Calles, Desafío,
El sexto mandamiento, La voz de los grandes,… nos ofreció
también su Esclavos (En la brevedad de los días).
Consiguió que el ánimo del público no aflojara.
Nos mantuvo a todos entregados desde el primer al último
tema. Aunque creo que debo de ser justa y reconocer que hubo un
momento en el que parte del público pareció no estar
tan convencido. Se vieron menos manos alzadas y se oyeron menos
voces. Quizás porqué no todos hemos comprendido lo
que Nach nos quiere transmitir en Mi país o quizás
porque Barcelona no era el lugar adecuado. De todos modos eso no
restó ni un ápice de buen rollo a la tónica
general del concierto.
Un Nach entregado y dispuesto a darlo todo, y un público
entregado e incondicional dispuesto a recibir.
Y Barcelona reventó… |